
Un estudio internacional publicado en la revista Science identificó rastros de una infección bacteriana de hace 5.500 años en restos óseos hallados en Colombia, con participación de un investigador del CONICET.
Por Florencia Belén Mogno
Las enfermedades infecciosas acompañaron a la humanidad desde tiempos remotos y dejaron huellas profundas en la historia biológica y social de las poblaciones. El estudio de sus orígenes permitió comprender no solo cómo se propagaron a lo largo del tiempo, sino también cómo evolucionaron los patógenos responsables y qué vínculos establecieron con las sociedades humanas.
Entre los patógenos más complejos se encontraron las bacterias del género Treponema, responsables de enfermedades como la sífilis, el pián, la pinta y el bejel. Estas infecciones afectaron la piel, los huesos y otros tejidos, y continuaron representando un problema de salud pública en distintas regiones del mundo.
En ese sentido y de acuerdo con el documento al que pudo acceder Diario NCO, un equipo internacional de investigadores dio a conocer la evidencia más antigua registrada a nivel mundial de la acción de Treponema pallidum, una bacteria responsable de múltiples enfermedades infecciosas.
Un hallazgo arqueológico sin precedentes
El descubrimiento se realizó a partir del análisis de restos óseos encontrados en el sitio arqueológico Tequendama I, ubicado en la sabana de Bogotá, Colombia. Los restos fueron datados en aproximadamente 5.500 años de antigüedad y correspondieron a un individuo masculino adulto joven.
En esa línea, el reporte consultado señaló que en uno de los fragmentos óseos, específicamente una tibia, los investigadores identificaron una lesión compatible con la acción de un patógeno.
El análisis detallado confirmó que la cavidad observada en el hueso fue producto de una infección bacteriana causada por T. pallidum. Esta evidencia permitió retroceder varios milenios el registro conocido de la presencia de este patógeno en poblaciones humanas y aportó información inédita sobre su evolución temprana en el continente americano.
Paleogenómica y ADN antiguo
La investigación y el posterior hallazgo se produjo en el marco de un estudio de paleogenómica, disciplina que se abocó a la identificación y el análisis de ADN antiguo con el objetivo de reconstruir la historia genética de sociedades tempranas. Este enfoque permitió no solo detectar la presencia del patógeno, sino también recuperar parte de su material genético.
La reconstrucción del ADN bacteriano posibilitó la comparación con genomas actuales asociados a enfermedades como la sífilis, la pinta, el pián y el bejel. A partir de este análisis, los científicos determinaron que se trató de una cepa ancestral de T. pallidum hasta ahora desconocida, con una virulencia similar a la de las variantes que afectan a las poblaciones contemporáneas.
Los resultados indicaron que esta cepa ancestral ya circulaba en América durante el Holoceno medio, miles de años antes del contacto europeo. De este modo, el hallazgo aportó evidencia concreta para repensar las teorías sobre el origen y la dispersión de estas enfermedades infecciosas.
Un aporte clave al debate histórico
Durante décadas, la comunidad científica sostuvo distintas hipótesis sobre el origen de la sífilis y otras enfermedades asociadas al género Treponema. Algunas teorías plantearon que estas infecciones ya existían en Europa antes de la llegada de Cristóbal Colón a América, mientras que otras propusieron que los europeos se infectaron en el continente americano y luego llevaron la enfermedad a Europa.
EEl proyecto Tequendama I aportó nuevos elementos a este debate al demostrar que T. pallidum estuvo presente en América al menos 5.500 años atrás. Esta evidencia fortaleció la idea de que la sífilis y las enfermedades relacionadas fueron endémicas del continente americano o, al menos, circularon allí mucho antes del período colonial.
Asimismo, el estudio permitió comprender mejor la diversidad genética temprana del patógeno y su capacidad de adaptación a distintos contextos humanos y ambientales, lo que resultó fundamental para explicar su persistencia a lo largo del tiempo.
Implicancias para la salud actual
Más allá de su relevancia histórica y arqueológica, el descubrimiento tuvo importantes implicancias para la salud pública contemporánea. El análisis genético demostró que las cepas actuales de T. pallidum estuvieron estrechamente vinculadas con esta variante ancestral, lo que evidenció una continuidad evolutiva a lo largo de milenios.
Comprender cómo evolucionaron estas bacterias permitió identificar patrones de adaptación y persistencia que resultaron claves para el desarrollo de estrategias de prevención y tratamiento. Las enfermedades asociadas al género Treponema continuaron afectando a millones de personas en todo el mundo, por lo que reconstruir su historia evolutiva aportó información valiosa para la medicina actual.
En ese sentido, el estudio destacó la importancia de integrar la investigación histórica, genética y epidemiológica para abordar problemáticas sanitarias que, aunque tuvieron orígenes remotos, mantuvieron vigencia en las sociedades contemporáneas.
Fuente fotografías: Conicet.
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



