Número de edición : 9007

Cine

Cine Por Gastón Romero

Scream 7. Cine-por-Gaston-Romero

Scream 7 y Kill Bill: los grandes regresos del cine que renuen el cine Scream 7
Ghostface vuelve y cuando lo hace, nadie está realmente a salvo. Este film marca el regreso de Sidney Prescott al centro de la historia, su personaje más icónico.

Sidney intenta vivir una vida tranquila, lejos del horror que la persiguió durante años. Pero
cuando una nueva serie de ataques comienza, el pasado deja de ser un recuerdo y se
convierte en una amenaza directa contra su familia. Y ahí es donde la película encuentra su
fuerza: no se trata solo de sobrevivir, sino de proteger.

Desde los primeros minutos se siente un cambio de tono. Hay una atmósfera más seria,
más oscura. La tensión se construye con paciencia y las escenas de persecución recuperan
esa sensación incómoda que hizo grande a la saga. No es terror exagerado ni espectáculo
vacío: hay peligro real, hay nervios y hay momentos donde el silencio pesa más que la
música.

Uno de los mayores aciertos es que Kevin Williamson, el guionista que creó Scream en
1996, toma esta vez el rol de director. Y se nota haber trabajado junto al gran Wes Craven,
ya que la película respira el espíritu original. Los diálogos tienen ese equilibrio entre ironía y
drama, el misterio está bien armado y el clásico juego de sospechas funciona. Volvemos a
preguntarnos quién dice la verdad, quién oculta algo y quién podría estar detrás de la
máscara.

Las muertes son más viscerales, más gore que en algunas entregas anteriores. El nivel de
violencia es más impactante y eso le da a la película un tono heavy.. Se siente como una
historia donde las consecuencias pesan.

Neve Campbell demuestra una vez más por qué Sidney Prescott es uno de los personajes
más importantes del cine de terror. No es solo una “final girl”: es una mujer marcada por su
historia, fuerte pero vulnerable, decidida a no repetir los errores del pasado. Su presencia
sostiene la película. Cada escena tiene intensidad y emoción.

Courteney Cox también aporta una energía especial. Su personaje sigue siendo una pieza
clave dentro del universo Scream, y su entrada es icónica.

Isabel May, interpretando a la hija de Sidney, logra algo difícil: no quedar opacada por el
legado que la rodea. Su personaje tiene identidad propia y transmite esa mezcla de
juventud, rebeldía y miedo que funciona muy bien en este tipo de historias. Es un puente
natural entre la generación original y el público más joven. Gran actriz, una promesa joven.
En conjunto, Scream 7 no intenta reinventar la saga por completo, pero sí la reordena.

Recupera su esencia, vuelve a poner el foco en los personajes y en el misterio, y deja de
lado el exceso para concentrarse en lo que siempre funcionó: tensión, identidad y el juego
constante con las reglas del slasher.

Para quienes crecieron viendo a Sidney enfrentarse a Ghostface, esta película tiene un
valor emocional especial. Para quienes recién se suman, es una puerta de entrada sólida a
una saga que sigue encontrando formas de mantenerse vigente casi 30 años después.
Scream 7 no defrauda y levanta un poco la saga luego de su anterior (y màs flojo) film. Un
imperdible para fans del terror, del slasher y de esta saga. No es solo una secuela más: es
un regreso con fuerza..

“Scream 7” Dirigida por Kevin Williamson. Con Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May,
Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, David Arquette, Mckenna Grace, Joel
McHale. Apta para mayores de 16 años. Duración: 114 min.

“Kill Bill: The Whole Bloody Affair”

Sin cortes ni censura. El montaje original tal como siempre lo imaginó Quentin Tarantino
llega a los cines. No es un reestreno. No es Vol. 1 + Vol. 2. Es la visión original de Tarantino
en una sola película. Durante dos décadas, "Kill Bill" existió dividida. Lo que Quentin
Tarantino concibió como una sola epopeya de venganza fue partida en dos volúmenes por
decisiones de estudio. Varias escenas fueron cortadas. La masacre del club de Tokio pasó
a blanco y negro para evitar una clasificación restrictiva. La historia quedó fragmentada.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair cambia eso. Es la película que Tarantino siempre quiso
mostrar: 4 horas y 35 minutos de metraje continuo, con un intermedio de 15 minutos.
Exactamente como las épicas de otra era. No es una edición de fan. No es material extra
pegado al final. Es el corte que el director presentó en Cannes en 2006 y que desde
entonces solo había tenido proyecciones especiales contadas con los dedos.

Lo que incluye esta versión: La escena de la Casa de las Hojas Azules —donde La Novia
enfrenta a los Crazy 88— aparece completamente en color, sin el cambio a blanco y negro
que la versión estadounidense usó para esquivar la censura. Una secuencia de anime
inédita de 7 minutos y medio muestra a O-Ren Ishii a los 13 años intentando asesinar a
Pretty Riki en un ascensor. El flujo narrativo elimina redundancias: sin recapitulaciones, sin
el Vol. 2& interrumpiendo la historia.

Uma Thurman es Beatrix Kiddo, La Novia, en el papel que definió una generación de
heroínas de acción. David Carradine es Bill, el villano más carismático del cine de Tarantino.

Para quienes vieron Kill Bill en su estreno original, esta es la oportunidad de experimentar
la historia como nunca antes. Para aquellos que la descubrieron en streaming o DVD, este
es el momento de verla en pantalla grande por primera vez. Y para todos, es un recordatorio
de por qué Tarantino sigue siendo uno de los directores más influyentes del cine
contemporáneo.

Una experiencia irrepetible.

“Kill Bill: The Whole Bloody Affair” . Dirigida por Quentin Tarantino. Con Uma Thurman, Lucy
Liu, Vivica A. Fox, Daryl Hannah, Michael Madsen, Sonny Chiba, Julie Dreyfus, Chiaki

Kuriyama, Gordon Liu, Michael Parks, David Carradine. Apta para mayores de 18 años.
Duración: 275 min.

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