Número de edición : 9000

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El oficio que no se abandona: la peluquería barrial como espacio de trabajo y confianza

Peluquería. El oficio que no se abandona.
Peluquería. El oficio que no se abandona.

En el conurbano bonaerense, los salones para el cuidado del cabello se sostienen como un lugar de cercanía, escucha y fidelidad, donde la labor independiente permite construir proyectos de vida ligados al oficio y a la comunidad.

Por Florencia Belén Mogno

En los barrios, la peluquería ocupó históricamente un lugar que fue más allá del servicio estético. Se convirtió en un espacio de cercanía cotidiana, donde la confianza entre quien corta el cabello y quien se sienta frente al espejo se construyó con el paso del tiempo. En esos locales pequeños, muchas veces familiares, se entrelazaron historias personales, charlas íntimas y una fidelidad que difícilmente se rompió.

El oficio de la peluquería también representó siempre una salida laboral concreta para muchas personas, especialmente para quienes encontraron en el trabajo independiente una forma de autonomía económica.

Dentro de ese universo se enmarca la historia de Jeniffer Iturrioz, peluquera oriunda de la localidad de Merlo, quien en 2009 abrió su propia peluquería llamada Look en la zona oeste del conurbano. Desde allí, construyó una trayectoria ligada al oficio, al trabajo independiente y al vínculo con sus clientas y clientes, sobre lo cual habló con Diario NCO.

Una vida de oficio

Para empezar, ¿cómo fueron tus inicios como peluquera?

J.I: Terminé el secundario con 17 años y en el primer verano, luego de terminar el colegio y estando de novia con el papá de mis hijos, me encontré con que estaba embarazada y nos fuimos a vivir juntos. Cuando mi hijo cumplió un año y medio yo me empecé a sentir muy triste en casa ya que la mayor parte del día vivía para mi bebé, y cuando le cuento a mi mamá cómo me sentía, ella me aconsejó hacer algo para salir un poquito de casa y que no me sintiera tan ahogada, y si eso podía ser productivo mejor. Me contó que había escuchado que en Logos, una academia conocida de muchos años en Padua [San Antonio], daban cursos de peluquería y que si me gustaba no sólo podía salir unas horitas de casa, sino que también podía tener un oficio a futuro.

Y en esa línea, ¿hace cuántos años estás en el rubro?

J.I: Estuve casi siete años trabajando en ese lugar y durante los últimos años estaba de encargada. Como trabajaba 12 horas más dos horas de viaje terminaba fuera de casa 14 horas los cinco días de la semana. El papá de mis hijos me insistía que tenía que independizarme ya que yo resolvía todo en mi trabajo y les explicaba también a los chicos nuevos que recién arrancaban. Un día llegué a casa y me encontré con que había alquilado un local para que ponga mi propio negocio.

¿Recordás cómo fue el día que inauguraste tu peluquería?

J.I: Abrimos en 2009 y sí, fue re lindo porque tenía el apoyo de toda la familia, tanto de la mía como la de mi pareja. Ese día la mayor felicidad que me dio fue que esperaba a gente conocida que venían a apoyarme y me encontré no sólo con ellos, sino con gente que también pasaba y me felicitaba por lo lindo que estaba y me pedían para cortarse. Me dio mucha felicidad tener trabajo desde el primer día.

¿Qué es lo que más disfrutás de tu profesión?

J.I: La verdad que todo. Ver cómo la gente viene por un cambio y siempre se va feliz y lo disfruto cuando me lo agradecen y ver que, con poquito cómo cambian su estado de ánimo y se van contentos diciendo: “Voy a volver o te voy a mandar algún familiar porque me quedó hermoso”. Todas esas cosas las disfruto.

Ahora para profundizar en tu oficio, ¿cómo es un día de trabajo en la peluquería?

J.I: Hay días que termino muy cansada y otros que está más tranquilo, pero te aseguro que más allá del cansancio, me llena de felicidad sentir que la misma gente de hace años me sigue eligiendo, y el cansancio pasa a un segundo plano cuando ves que la gente se va feliz.

Por otro lado, trabajás con tu hijo en tu propia peluquería, ¿cómo es esa conexión y experiencia?

J.I: Es difícil, él terminó el secundario y estuvo trabajando para otras empresas hasta que un día pudo ver que gracias a poder ser independiente pude tener mi casa propia, una oportunidad que si hoy fuese empleada no hubiera podido llegar. Esas cosas, como el manejar mis propios horarios y tomar mis propias decisiones, lo hizo ver que quería hacer lo mismo porque confía en que de esa manera va a salir adelante. No es fácil ya que soy muy exigente con él, pero me reconforta saber que estoy ayudando a mi hijo con su futuro.

Y en otro aspecto, ¿qué consejos les darías para aquelles que quieren buscar una oportunidad como tu hijo e iniciarse en este oficio?

J.I: Les diría que tengan constancia, que no aflojen y que tengan fuerza porque si realmente se lo proponen tienen un futuro lindo en un ambiente que la gente te devuelve con amor.

En cuanto a tu local, ¿qué significa tu peluquería “Look” para vos?

J.I: Yo lo relaciono con un cambio de algo nuevo. El poder renovarse desde lo exterior también ayuda al cambio interno y siempre es para bien. Creo que en su mayoría todos saben que mi oficio brinda un servicio donde la gente puede cambiar y renovar su pelo con distintos cortes o colores que van a favorecer su autoestima. Estoy agradecida a mi oficio porque me dio todo lo que siempre desee tener: mi casa, una estabilidad económica para mis hijos y la felicidad que te devuelve la gente que es gratificante.

Fuente fotografías: redes sociales.

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