
Menos nacimientos, más muertes y vínculos formales en retroceso marcaron el panorama poblacional del distrito durante 2025, en sintonía con una tendencia que atravesó a gran parte del país.
Por Florencia Belén Mogno
Durante los últimos años, distintos distritos del conurbano bonaerense evidenciaron transformaciones demográficas que alteraron de manera sustancial la dinámica poblacional. La disminución de los nacimientos, el aumento relativo de las defunciones y la retracción de los vínculos formales conformaron un escenario complejo que impactó de forma transversal en la planificación social, sanitaria y urbana.
En ese contexto, la caída sostenida de la natalidad se consolidó como uno de los indicadores más relevantes. A nivel nacional, los registros mostraron una reducción cercana al 40 por ciento en la cantidad de nacimientos durante la última década, un proceso que se intensificó tras la pandemia y que afectó de manera directa a los grandes centros urbanos.
Al mismo tiempo, la evolución de las defunciones presentó oscilaciones que reflejaron el impacto del contexto sanitario reciente y su posterior reacomodamiento. Si bien los picos más altos se registraron en los años críticos de la pandemia, los valores posteriores no lograron compensar la baja de los nacimientos, lo que dio lugar a un crecimiento vegetativo negativo en varios municipios del Gran Buenos Aires.
En ese marco general, Quilmes cerró el año 2025 con un balance poblacional desfavorable. Durante ese período se registraron 5.545 nacimientos, una cifra que ubicó al distrito entre los municipios con mayor cantidad de inscripciones de la provincia, aunque muy por debajo de los valores alcanzados cinco años atrás.
Un saldo vegetativo que encendió alertas
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, el dato confirmó una caída abrupta y sostenida de la natalidad local, que pasó de más de nueve mil nacimientos en 2020 a poco más de cinco mil en la última medición anual.
La composición de los nacimientos mostró, además, un predominio de familias con ambos progenitores argentinos, mientras que una porción menor correspondió a parejas mixtas o a padres extranjeros. En términos de género, los registros mantuvieron una distribución equilibrada entre varones y mujeres, sin alteraciones significativas respecto de años anteriores.
En contraposición, durante 2025 se contabilizaron 7.560 defunciones en el distrito. Si bien el número representó una baja respecto de los picos registrados durante la emergencia sanitaria, se mantuvo por encima de la cantidad de nacimientos.
Esta diferencia arrojó un saldo vegetativo negativo de 2.015 personas, una brecha considerable que superó a la observada en otros municipios de características similares y que reflejó con claridad el proceso de contracción poblacional natural que atravesó Quilmes.
Cambios en los vínculos y desafíos a futuro
El retroceso demográfico también se expresó en el ámbito de los vínculos formales. A lo largo de 2025 se celebraron 1.664 matrimonios en el distrito, un número inferior al de los años previos y que consolidó una tendencia descendente iniciada tras la pandemia.
Aunque los registros mostraron una recuperación respecto de 2020 y 2021, los valores no alcanzaron los niveles anteriores, lo que evidenció una modificación sostenida en las formas de organización familiar.
La amplia mayoría de los matrimonios correspondió a parejas heterosexuales, mientras que los enlaces entre personas del mismo sexo representaron una proporción reducida del total. Asimismo, los casamientos se concentraron principalmente durante los meses de verano, un patrón que se repitió en relación con años anteriores y que influyó en la estacionalidad de los registros.
Una dinámica similar se observó en las uniones convivenciales, que también registraron una baja en comparación con el año previo. Si bien este tipo de vínculo mantuvo niveles superiores a los de la etapa más restrictiva de la pandemia, los datos reflejaron una desaceleración en su crecimiento. A ello se sumaron otros indicadores sociales, como el reconocimiento tardío de hijos por parte de sus padres, que completaron el panorama demográfico del distrito.
Análisis y balance
En conjunto, los datos de 2025 confirmaron que Quilmes transitó un proceso de transformación poblacional profunda, caracterizado por menos nacimientos, más defunciones y una retracción de los vínculos formales.
Esta dinámica planteó desafíos estructurales de largo plazo en materia de políticas públicas, acceso a la salud, educación y planificación urbana, en un escenario que exigió repensar estrategias acordes a una población en cambio constante.
Fuente fotografías: redes sociales.
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