
Una investigación del CONICET aportó evidencia sobre el rol de las bacterias presentes en las vías respiratorias de los lactantes en la evolución de la bronquiolitis, una de las principales causas de hospitalización infantil en el mundo.
Por Florencia Belén Mogno
La bronquiolitis representó, históricamente, una de las principales causas de internación en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de circulación del virus sincicial respiratorio. A pesar de tratarse de una infección ampliamente estudiada, la variabilidad en la severidad de los cuadros continuó siendo un interrogante central para la medicina pediátrica.
En el ámbito científico, distintas investigaciones intentaron explicar por qué algunos bebés desarrollaron síntomas leves mientras otros evolucionaron hacia formas graves que requirieron internación y cuidados intensivos. Las hipótesis abarcaron factores inmunológicos, ambientales y socioeconómicos, aunque sin una respuesta definitiva.
En ese contexto y de acuerdo con la información a la que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, el CONICET avanzó en una línea de investigación que puso el foco en un aspecto menos explorado: el rol de las bacterias que colonizaron las vías respiratorias de los bebés y su interacción con el virus sincicial respiratorio.
El virus sincicial respiratorio y su impacto en la infancia
El virus sincicial respiratorio fue identificado como una de las principales causas de bronquiolitis e infecciones respiratorias bajas en lactantes y niños pequeños. A nivel global, se estimó que entre el 60 y el 70 por ciento de los niños se infectaron durante el primer año de vida y que prácticamente la totalidad lo hizo antes de cumplir los dos años.
Las cifras internacionales dieron cuenta de la magnitud del problema sanitario: alrededor de 33 millones de casos por año, más de tres millones de hospitalizaciones y más de 200 mil muertes asociadas a este virus. Si bien la mayoría de las infecciones cursaron de forma leve, una proporción significativa evolucionó hacia cuadros severos.
Los lactantes menores de dos años, y especialmente los bebés de pocos meses de vida, conformaron el grupo más vulnerable. La falta de claridad sobre los determinantes de la severidad impulsó nuevas investigaciones orientadas a comprender mejor los mecanismos involucrados.
Un estudio que aporta nuevas evidencias
Un trabajo liderado por el investigador del CONICET Patricio Acosta, desarrollado junto a profesionales del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, reveló que la microbiota presente en las vías respiratorias de los bebés influyó de manera significativa en la severidad de la infección por virus sincicial respiratorio.
La investigación analizó a una población de 401 pacientes hospitalizados con infección respiratoria baja, de los cuales 172 presentaron infección confirmada por VSR. A partir de muestras biológicas y del relevamiento de datos clínicos, epidemiológicos y socioambientales, el equipo evaluó la presencia de bacterias que habitualmente colonizan el tracto respiratorio infantil.
Las especies analizadas fueron Haemophilus influenzae, Streptococcus pneumoniae y Moraxella catarrhalis, con el objetivo de determinar si la composición bacteriana podía modificar la evolución clínica de la infección viral.
Bacterias asociadas a cuadros leves y severos
Los resultados del estudio mostraron que más del 90 por ciento de los pacientes se encontró colonizado por al menos una de las bacterias analizadas al momento de la hospitalización. Este dato permitió avanzar en la comprensión del ecosistema microbiano presente en las vías aéreas de los bebés.
El análisis reveló diferencias claras en la severidad de los cuadros según la bacteria predominante. Los pacientes colonizados con Moraxella catarrhalis presentaron, en su mayoría, infecciones leves, mientras que aquellos portadores de Haemophilus influenzae evolucionaron hacia formas más severas de bronquiolitis.
Estos hallazgos reforzaron la hipótesis de que las bacterias no actuaron únicamente como un marcador de exposición, sino que participaron activamente en la interacción con el virus y el sistema inmunológico del huésped.
Factores socioambientales y condiciones de vida
El estudio también incorporó el análisis de variables socioambientales para evaluar su relación con la gravedad de la enfermedad. Entre los factores relevados, el hacinamiento se asoció de manera significativa con cuadros más graves de infección respiratoria.
Este resultado coincidió con investigaciones previas que señalaron que las condiciones de vivienda y otros determinantes sociales influyeron de forma crítica en el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias severas en la infancia. La población analizada correspondió, en su mayoría, a contextos de vulnerabilidad social.
La investigación destacó que la composición microbiana varió entre los individuos y estuvo influenciada por múltiples factores, entre ellos la edad, la nutrición, el acceso a servicios básicos, las condiciones de vivienda y la exposición previa a tratamientos antibióticos.
Nuevas perspectivas para la prevención y el tratamiento
Los resultados del trabajo aportaron evidencia local de que la severidad de la infección por VSR no dependió exclusivamente de la carga viral, sino de factores propios del huésped y de la interacción con las bacterias que colonizaron el tracto respiratorio.
En esa línea, el estudio abrió nuevas posibilidades para el desarrollo de estrategias terapéuticas orientadas a la modulación de la microbiota respiratoria, con el objetivo de prevenir o mitigar las formas graves de bronquiolitis en bebés y niños pequeños.
Desde el CONICET, la investigación fue valorada como un aporte significativo para identificar a los pacientes con mayor riesgo y diseñar intervenciones tempranas que permitan mejorar la calidad de vida y reducir la carga sanitaria asociada a una de las enfermedades respiratorias más frecuentes en la infancia.
Fuente fotografías: Conicet
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