
A 10 años de su creación, el Centro de Atención Integral del Hospital Garrahan consolidó un modelo único en el país que centralizó diagnóstico, tratamiento y seguimiento en un mismo espacio.
Por Florencia Belén Mogno
La atención de las patologías oncohematológicas en pediatría exigió históricamente una coordinación compleja entre múltiples servicios, traslados internos y tiempos de espera que impactaron tanto en la calidad del tratamiento como en la experiencia de los pacientes y sus familias. En ese contexto, los modelos fragmentados demostraron límites evidentes frente a enfermedades que no admitieron demoras ni interrupciones.
Durante la última década, la medicina hospitalaria avanzó hacia esquemas integrales que buscaron reducir riesgos, optimizar recursos y humanizar los procesos de atención. Centralizar prácticas, equipos y saberes se convirtió en un objetivo estratégico, especialmente en instituciones de alta complejidad que atendieron patologías críticas y de largo tratamiento.
En ese camino, el diseño de espacios específicos para la atención oncológica y hematológica pediátrica respondió no solo a una necesidad clínica, sino también a una lógica de cuidado integral. La organización del trabajo interdisciplinario, la continuidad asistencial y la cercanía entre servicios se consolidaron como pilares fundamentales para mejorar resultados y garantizar mayor seguridad en los tratamientos.
En este aspecto y según la información a la que pudo acceder Diario NCO, el Centro de Atención Integral del Paciente Hemato-Oncológico (CAIPHO) del Hospital Garrahan cumplió 10 años de funcionamiento y se consolida como un espacio único en la Argentina
Un modelo integral dentro del Hospital Garrahan
Desde su creación, el centro fue concebido para que los pacientes pudieran recibir diagnóstico, tratamiento y seguimiento en un mismo lugar, evitando desplazamientos innecesarios dentro del hospital.
Según el documento institucional facilitado a este medio, el CAIPHO contó con 90 camas, 20 consultorios, hospital de día, laboratorio, shock room, gimnasio, farmacia y áreas de procedimientos especialmente diseñadas para centralizar la atención. Esta infraestructura permitió garantizar mayor seguridad en los tratamientos y mejorar la eficiencia de los equipos de salud.
Las estadísticas del hospital pediátrico reflejan la magnitud del trabajo realizado. Solo en 2024, el CAIPHO registró 26.468 consultas, recibió a 467 nuevos pacientes oncológicos y llevó adelante más de 5.200 infusiones de quimioterapia, consolidándose como un dispositivo clave dentro del sistema público de salud.
10 años de cifras que dimensionan el impacto
Por otra parte, cabe destacar que a lo largo de esta década, el volumen de atención del Centro fue sostenido y creciente. En total, se realizaron 273.812 consultas correspondientes a más de 4.600 pacientes, se registraron 14.797 internaciones en cuidados intermedios (CIM 84), se llevaron a cabo 61.264 sesiones de quimioterapia y cerca de 24.000 procedimientos bajo anestesia.
En el último año, además, se incorporaron procedimientos bajo sedación en el CIM 84, con 70 prácticas que incluyeron la colocación de accesos vasculares bajo control ecográfico. Esta ampliación de capacidades técnicas fortaleció la seguridad de las intervenciones y redujo riesgos asociados a prácticas invasivas.
El abordaje integral del CAIPHO incluye múltiples especialidades, entre ellas oncología, hematología, odontología, kinesiología, anestesiología y pediatría. Esta articulación interdisciplinaria permite atender no solo la enfermedad, sino también los efectos colaterales de los tratamientos y las necesidades físicas y funcionales de los pacientes.
Gestión, inversión y continuidad asistencial
Desde la conducción del hospital se destacó la importancia del centro. En el documento al que accedió Diario NCO, el director ejecutivo del Hospital Garrahan, Mariano Pirozzo, afirmó: “El CAIPHO es un área clave para el hospital y hoy nuestra responsabilidad es que funcione con la máxima eficiencia. Eso implica invertir donde corresponde, actualizar procesos y asegurar que los equipos tengan las condiciones necesarias para brindar una atención de excelencia”.
La planificación del CAIPHO contempla no solo la atención clínica inmediata, sino también la proyección a largo plazo. La patología oncológica pediátrica requiere continuidad, seguimiento riguroso y estabilidad en los equipos, aspectos que el modelo integral busca garantizar desde su diseño.
En esa línea, Pirozzo remarcó: “La patología oncológica no admite demoras ni interrupciones, nuestros esfuerzos deben apuntar a garantizar esto, mientras realizamos obras que aumentaran la oferta de atención”.
Formación profesional y enfermedades prevalentes
Además de su rol asistencial, el CAIPHO se consolidó como un espacio de formación para profesionales de todo el país. Cada año, más de 80 residentes y médicos rotantes realizan allí parte de su entrenamiento, lo que fortalece la transferencia de conocimientos y la construcción de saberes especializados en oncohematología pediátrica.
Las patologías más frecuentes atendidas en el centro son leucemias, linfomas, tumores cerebrales, tumores sólidos y enfermedades hematológicas como talasemias, hemofilia o fallos medulares. En el ámbito pediátrico, donde la mayor incidencia recayó en leucemias y tumores del sistema nervioso central, la detección temprana y el tratamiento oportuno resultaron determinantes.
De acuerdo con los datos oficiales, en la Argentina la sobrevida del cáncer infantil se acercó al 80%, un indicador que reflejó los avances médicos y la importancia de contar con dispositivos de atención especializados como el CAIPHO.
Un modelo de referencia para el sistema público
El funcionamiento del CAIPHO de manera integrada al edificio central del Hospital Garrahan potencia su articulación con otras áreas, facilita la interconsulta y fortalece el trabajo en red dentro de la institución.
A 10 años de su creación, el centro se consolida como un modelo de referencia dentro del sistema público de salud, por su infraestructura y volumen de atención, y por su enfoque integral y su capacidad de sostener tratamientos complejos en el tiempo.
El aniversario del CAIPHO pone en evidencia que la planificación sanitaria, la inversión sostenida y el trabajo interdisciplinario resultan claves para transformar el abordaje de las enfermedades oncohematológicas pediátricas. Un modelo que, desde el Hospital Garrahan, marca un camino posible para pensar la atención de alta complejidad con equidad, calidad y continuidad.
Fuente fotografías: CAIPHO.
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