
Con dos adelantos que combinan introspección y potencia sonora, el músico reflexiona sobre los vínculos y la capacidad transformadora de la música.
Por Florencia Belén Mogno
Los artistas contemporáneos parecen buscar cada vez más una conexión profunda entre la emoción y el sonido, explorando temáticas universales como la pérdida, la resiliencia y el refugio emocional. Este tipo de propuestas no solo buscan entretener, sino también invitar al oyente a un viaje interior, donde la música funciona como espejo y guía para atravesar momentos complejos de la vida.
En un contexto donde el pop y el rock se encuentran con la sensibilidad de la composición introspectiva, las canciones se convierten en espacios para repensar los vínculos, los recuerdos y la forma en que cada individuo procesa sus emociones. La fusión de melodías cuidadosamente elaboradas con letras que invitan a la reflexión permite que la música cumpla un rol terapéutico y artístico al mismo tiempo.
Además, la manera en que se construyen los sonidos y las texturas sonoras refleja un interés por recuperar ciertos elementos históricos de la música mientras se adaptan a los lenguajes contemporáneos. Esto genera un diálogo constante entre lo vivido y lo escuchado, entre la memoria y la creatividad, ofreciendo al público un terreno de exploración emocional a través de la escucha activa.
En este marco, Pablo SK lanzó recientemente los primeros adelantos de su próximo EP, “Haz que suceda”, que dialoga con la pérdida, el refugio emocional y la esperanza. En diálogo con Diario NCO, el compositor habló sobre cómo surgió la necesidad de abordar estos temas, la energía que percibe durante la composición y el papel transformador de la música en la vida cotidiana.
Un sueño musical cumplido
“Haz que suceda” y “Dónde vas?” transitan la pérdida y el refugio emocional. ¿Cómo surgió la necesidad de explorar estos temas en tu música?
Pablo SK: Haz que suceda, como EP, sigue un concepto de exhortación al público oyente. La idea y el sentir de esto surge de pensar en ir un poco más allá de lo que “nos venden” día a día; de no pertenecer al mundo superficial que podemos percibir “de una”, sino que intento hacer un llamado a pensar, a discernir de lo qué depende de nosotros, en qué podemos profundizar, qué nos estanca y que podemos hacer para salir del letargo, de lo mundano, pero no humano. El refugio emocional es también un paralelo a replantearnos donde colocamos nuestras frustraciones, nuestros momentos de pérdida y a quién o a qué se lo confiamos y si lo transformamos o nos quedamos ahí.
En tus palabras, “la música tiene vida propia”. ¿Nos podrías contar de qué manera logras percibir esas señales durante la composición?
Pablo SK: Hay que entender que la música es energía pura, que es una expresión de lo que nos atraviesa, de sentimientos. También hay que aprender a ser permeable a lo que nos dicen todas esas cosas que se ponen en juego y que fueron, justamente, las que nos llevan a componer música. Tener una flexibilidad justa para poder “escuchar” esas energías, interpretarlas y saber que no todo es apegarse a un plan. Además, cuando uno trabaja en el estudio de grabación, no todo es tan lineal porque deben existir espacios para la espontaneidad en la creación y composición; al fin y al cabo, estamos hablando de una expresión artística.
Y en esa línea, ¿creés que la música puede funcionar como un refugio real frente a momentos difíciles de la vida cotidiana?
Pablo SK: Sí, realmente. La música es energía en movimiento, nos atraviesa en cualquier momento de nuestra vida; tanto en lo difícil como en la felicidad. Creo que si le preguntas a cualquier persona del planeta si tiene una canción para “musicalizar” cada momento especial que le ha tocado atravesar, te dirán que sí.
En ese contexto y a modo de cierre de esta primera parte de nuestra nota, ¿vos cómo lo vivís tu vínculo con la música?
Pablo SK: En especial en momentos difíciles, la música nos permite “decir”, incluso, las cosas para las que no tenemos palabras o una suficiente explicación. A veces, una melodía puede desatar lágrimas contenidas, angustias estancadas a las que no le podemos poner “nombre y apellido”. La música es transformadora; así lo creo y así lo vivo.
Fuente fotografías: redes sociales Pablo SK.
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