
UNAHUR. El Laboratorio de Aplicaciones Biotecnológicas y Microbiología de la Universidad Nacional de Hurlingham desarrolla estrategias para combatir cepas resistentes y aportar soluciones innovadoras en salud pública.
Por Florencia Belén Mogno
UNAHUR. La resistencia a los antibióticos constituye un problema creciente en la medicina contemporánea, generado por décadas de uso excesivo de estas drogas y la proliferación de cepas que reducen la eficacia de tratamientos tradicionales. Este escenario obliga a repensar las estrategias terapéuticas y a fortalecer la investigación científica como eje para la generación de soluciones efectivas.
En este contexto, los laboratorios universitarios juegan un rol fundamental. La investigación de nuevas moléculas y compuestos antimicrobianos en universidades públicas representa una alternativa estratégica frente a la escasa atención que la industria farmacéutica suele dar al desarrollo de antibióticos, debido a la baja rentabilidad económica que presentan frente a otros fármacos más comercialmente atractivos.
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UNAHUR. Además de los desafíos científicos, los equipos de investigación deben considerar los factores que favorecen la resistencia bacteriana y la necesidad de diseñar estrategias que permitan el uso racional de antibióticos, combinando la innovación tecnológica con la ética y la salud pública. La mirada universitaria aporta rigor científico y compromiso social a un problema de alcance global.
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que pudo acceder Diario NCO, la Universidad Nacional de Hurlingham publicó un informe sobre sus avances en la investigación de antibióticos frente a la resistencia bacteriana.
Precisiones del estudio
UNAHUR. En sintonía con lo planteado, el Dr. Paulo Maffía, director del Laboratorio de Aplicaciones Biotecnológicas y Microbiología de UNAHUR, detalló el enfoque de su equipo: “Es sumamente importante estudiar y concientizar sobre los factores que favorecen la aparición de la resistencia, así como avanzar en el desarrollo de nuevas drogas activas frente a estas superbacterias”.
El laboratorio trabaja específicamente con péptidos antimicrobianos, proteínas con propiedades antibióticas, y con cannabidiol, un compuesto presente en la planta de cannabis, ambos enfoques considerados prometedores para el desarrollo de fármacos que, combinados con antibióticos existentes, puedan aplicarse en la práctica clínica para el tratamiento de infecciones resistentes.
Maffía resaltó que los resultados obtenidos permiten avanzar en el conocimiento sobre nuevas moléculas y su potencial frente a infecciones intrahospitalarias, un ámbito donde las bacterias resistentes representan un riesgo constante.
Asimismo, el documento facilitado a este medio, la investigación universitaria se vuelve clave para suplir la falta de interés del sector privado y garantizar alternativas terapéuticas seguras y eficaces.
Implicancias de la investigación
El director del laboratorio también destacó el apoyo institucional de UNAHUR: “La UNAHUR ha apoyado desde un comienzo la investigación científica. Estamos muy contentos de formar parte de esta gran familia, donde la calidez humana, el respeto y la vocación de trabajo hacen que desempeñar nuestras tareas sea gratificante”.
Las investigaciones realizadas por el laboratorio reflejan la importancia de mantener un enfoque interdisciplinario, que combine biotecnología, microbiología y farmacología, y que permita generar conocimiento de calidad para enfrentar uno de los problemas más urgentes de la salud pública: la resistencia bacteriana y el desarrollo de antibióticos innovadores.
Perspectivas y desafíos futuros en la lucha contra la resistencia bacteriana
La búsqueda de nuevos antibióticos no solo responde a una necesidad médica inmediata, sino que también plantea un desafío para la formación de recursos humanos altamente capacitados. La investigación universitaria fomenta la integración de estudiantes y jóvenes profesionales en proyectos de alto impacto, contribuyendo a consolidar una cultura científica orientada a resolver problemas reales de salud pública.
Asimismo, la generación de conocimiento desde instituciones públicas fortalece la autonomía científica del país y permite que soluciones innovadoras puedan ser desarrolladas, evaluadas y aplicadas en el contexto local, reduciendo la dependencia de la industria farmacéutica internacional. La combinación de innovación, ética y compromiso social constituye un modelo replicable en otras áreas de la ciencia y la medicina.
Finalmente, el abordaje de la resistencia bacteriana evidencia la necesidad de políticas públicas que acompañen la investigación académica, fomentando la colaboración entre universidades, hospitales y organismos estatales.
El desafío no se limita al laboratorio, sino que implica una estrategia integral que combine educación, prevención, desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento para garantizar que los avances científicos se traduzcan en mejoras concretas en la salud de la población.
Fuente fotografías: UNAHUR.



