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Geopolítica y poder: las claves para entender los conflictos armados en el mundo actual

Conflictos. Geopolítica y poder:
Conflictos. Geopolítica y poder:

En un contexto global atravesado por guerras, tensiones diplomáticas y disputas territoriales, la geopolítica se consolida como una herramienta esencial para interpretar los intereses que mueven las decisiones de los Estados y las estrategias de poder.

Por Florencia Belén Mogno

El análisis de los conflictos armados en el escenario contemporáneo exige mirar más allá de los hechos visibles. Las guerras no surgen de la nada, sino que responden a intereses políticos, económicos y territoriales que se entrecruzan entre potencias y bloques en disputa. En este entramado, la geopolítica ofrece una lectura que permite rastrear los motivos de cada enfrentamiento y las razones por las cuales ciertos conflictos son más visibilizados que otros.

En los últimos años, las tensiones entre Oriente y Occidente, los nuevos equilibrios de poder global y el uso estratégico de los recursos energéticos reconfiguraron las dinámicas internacionales. Los conflictos en Ucrania, Medio Oriente o el Sahel son apenas algunos ejemplos de escenarios donde se manifiestan esas tensiones, con consecuencias directas sobre la economía, la diplomacia y los derechos humanos.

A su vez, los medios de comunicación y la construcción de narrativas desempeñan un papel determinante. La batalla por el sentido se libra también en los discursos: quién impone su relato logra condicionar la percepción pública sobre la legitimidad de una guerra o de una intervención extranjera. Así, la comunicación se convierte en un campo más de disputa geopolítica, capaz de moldear la opinión internacional y justificar acciones de poder.

En este marco, la periodista y politóloga Liu Sivaya, quien se desempeñó como corresponsal en Donbass, compartió su mirada sobre el vínculo entre política, comunicación y conflictos armados en diálogo con Diario NCO. Desde su experiencia, analizó cómo la geopolítica permite comprender los intereses que subyacen detrás de las guerras y reflexionó sobre el rol que los medios cumplen en la construcción de relatos globales.

Análisis geopolítico actual

En principio, ¿cómo consideras que la geopolítica permite analizar el vínculo entre la política y los conflictos armados en el escenario internacional actual?

L.S: Creo que es la herramienta principal a la hora de realizar este análisis, porque realmente los conflictos armados suceden por una razón, generalmente respondiendo, la gran mayoría de ellos, como la gran mayoría de los sucesos a nivel internacional, a la famosa pregunta de quién gana, quién se beneficia y, por lo tanto, dónde está el interés. Donde encontramos el interés o los intereses de los diferentes actores, pues generalmente encontraremos la explicación al conflicto en cuestión. Esto lo podemos aplicar, diría, a casi cualquier cosa a nivel internacional y, por supuesto, la herramienta que explica dónde se encuentran estos intereses globales es la geopolítica.

¿De qué manera influye la comunicación en la construcción de narrativas sobre el poder y los conflictos?

L.S: Pues diría que de la manera más directa. Además, la comunicación, y sobre todo la construcción de narrativas, es algo que tengo como especialidad, porque yo, de formación, soy politóloga especializada en campañas electorales, y lo que más he tocado ha sido la sociología de la opinión pública, que tiene relación directa con la comunicación, así como también con la comunicación política. Dentro de esa comunicación política la construcción de relatos representa algo así como la herramienta base a la hora de enfrentarte a cualquier elección, cualquier campaña, cualquier evento político incluso. Y, a nivel geopolítico, esto no es muy diferente. Al igual que en una campaña política, lo importante es colocar el relato propio y hacer que todo gire en torno al mismo. Y aunque es cierto que las guerras —esto hay que tenerlo muy claro— se ganan sobre el terreno, las campañas mediáticas y las narrativas que se crean al final sí terminan decidiendo una gran cantidad de cuestiones y, sobre todo, facilitando la vida a unos actores sí y a otros no.

Y en ese aspecto, ¿qué te llevó a combinar la investigación política con el trabajo como corresponsal en zonas de conflicto?

L.S: Me llevó a ello la operación militar especial. Y es que, al ser rusa, yo comentaba la política nacional española. Considero que, desde un punto de vista, todo esto absolutamente erróneo, y me alegra muchísimo que al final haya dado el paso hacia la geopolítica, porque creo que a mí el relato occidental también me consiguió engañar.

Menos mal que efectivamente pisé lo que es el terreno, y me di cuenta de lo equivocada que estaba. Y, en cuanto a la decisión en sí, la tomé porque comenzaron a invitarme a platós de televisión comentando esto de la operación militar especial. Poco a poco, fui girando de la política nacional española hacia la geopolítica, pero vi que los medios no estaban contando la realidad de las cosas. Estaban vendiendo este conflicto como si hubiera comenzado el 24 de febrero de 2022, lo cual no tiene nada de cierto. Nadie quería hablar de que ya había guerra en Ucrania, sin la participación de la Federación de Rusia, desde 2014. Había un montón de cosas que yo, por mucho que tratara de repetir desde un plató de televisión no conseguía que llegaran a la gente de la manera que me hubiera gustado. Ahí me pareció que, para contrarrestar a esos medios de los que yo no dispongo, quizás lo que podía hacer era poner a disposición mi vida al servicio de una causa que considero justa. Ahí me convertí también en periodista y comencé a hacer esto que llamo periodismo combativo, pero con rostro humano.

Por último, ¿cómo manejaste el miedo o la incertidumbre en situaciones límite durante las coberturas?

L.S: Pues, manejándolo. Gracias a Dios, siempre estaba rodeada de las personas correctas en todo momento que me iban guiando, protegiendo y ayudando. La persona más importante, en términos de mi primera llegada a Donbass es Alexis Castillo, un militar. Vino a Donbass a luchar en el 2015. También organizó campañas humanitarias y ayudó mucho a la población civil. Fue, quizás, como mi primer ángel de la guarda en Donbass. Al ser militar, en situaciones límite, me ayudó muchísimo con esto. Posteriormente hubo también personas muy cercanas a mí que hicieron en otras situaciones exactamente lo mismo.

Fuente fotografías: redes sociales Liu Sivaya.

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