
La Universidad Nacional de La Plata oficializó la creación de su primera Empresa de Base Tecnológica, un paso que refuerza la articulación entre ciencia, producción y sociedad en un contexto de ajuste presupuestario para las universidades públicas.
Por Florencia Belén Mogno
Proyecto.
Durante los últimos años, las universidades públicas argentinas enfrentaron un escenario complejo, marcado por recortes presupuestarios y suspensión de proyectos de expansión académica.
Sin embargo, en paralelo a la crisis, estas instituciones demostraron su capacidad de generar conocimiento con impacto directo en la comunidad. Cada avance científico que logra llegar al terreno productivo funciona como una muestra de resistencia y como un aporte concreto a la salud, la innovación y el desarrollo económico.
En este marco, las Empresas de Base Tecnológica (EBT) surgieron como herramientas clave para transformar los resultados de la investigación en productos y servicios aplicables. Estas compañías se caracterizan por su alta intensidad de conocimiento y por la posibilidad de articular el trabajo de los investigadores con el sector privado, potenciando el alcance de sus desarrollos.
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que tuvo la oportunidad de acceder Diario NCO, un caso es de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que oficializó la creación de su primera Empresa de Base Tecnológica llamada Logia Biotech.
Este caso se destaca puesto que su comunidad científica lleva décadas involucrada en el desarrollo de soluciones para el sector sanitario, desde vacunas hasta kits de diagnóstico. En ese contexto, el nacimiento de un nuevo emprendimiento biotecnológico confirma el compromiso de la institución con el bienestar de la sociedad.
La primera Empresa de Base Tecnológica de la UNLP
Con la firma de su presidente, Martín López Armengol, la UNLP oficializó la creación de Logia Biotech, su primera Empresa de Base Tecnológica. La compañía está enfocada en el diseño de un sistema para detectar antígenos y componentes virales de diversas enfermedades respiratorias, un insumo clave para fortalecer el diagnóstico temprano en hospitales y laboratorios.
El proyecto nació en el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), unidad de investigación dependiente de la universidad y del CONICET, y fue impulsado por su director y vicedirector, Martín Rumbo y Guillermo Docena.
En ese aspecto, el escrito consultado señaló que la iniciativa se sumó la empresa de capitales privados Bioars, que será la encargada de la comercialización del producto tanto en Argentina como en países de América Latina y Europa.
Con este paso, la universidad platense cumplió uno de sus objetivos estratégicos: facilitar que los investigadores puedan transferir sus desarrollos a la sociedad de manera directa. Según destacaron desde la casa de altos estudios, este modelo genera un círculo virtuoso en el que la innovación académica se transforma en emprendimientos productivos que generan empleo, ingresos y nuevos conocimientos.
Ciencia aplicada en tiempos de ajuste
La creación de Logia Biotech tuvo lugar en un momento especialmente sensible para las universidades nacionales, que denuncian la reducción de fondos y la suspensión de nuevas instituciones.
Frente a ese escenario, la UNLP apostó a redoblar su capacidad de respuesta con un proyecto que combina investigación de punta, articulación público-privada y una proyección internacional para sus desarrollos.
Además de su importancia económica, el sistema de diagnóstico desarrollado por Logia Biotech representa un avance sanitario. El IIFP ya cuenta con experiencia previa en el desarrollo de anticuerpos monoclonales utilizados durante la pandemia de COVID-19.
Ahora, el trabaja en un dispositivo multiplex, capaz de detectar simultáneamente distintos virus respiratorios, como influenza, coronavirus y virus sincitial respiratorio. Este tipo de soluciones contribuye a que los equipos médicos puedan tomar decisiones rápidas y precisas, mejorando la atención de los pacientes.
La combinación de ciencia, educación pública y compromiso social vuelve a demostrar que las universidades son espacios estratégicos para el desarrollo del país. Apostar por su financiamiento, lejos de ser un gasto, se revela como una inversión en soberanía tecnológica, salud y futuro productivo.
Fuente fotografías: UNLP.
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