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Un estudio del CONICET aportó soluciones para la industria maderera y la conservación de la fauna

El CONICET aportó soluciones para la industria maderera.
El CONICET aportó soluciones para la industria maderera.

La investigación, realizada en Misiones, explicó por qué los monos caí dañan plantaciones de pinos y propuso estrategias para reducir pérdidas económicas sin afectar la biodiversidad.

Por Florencia Belén Mogno

El vínculo entre la producción agroindustrial y la conservación ambiental se convirtió en uno de los principales desafíos en distintas regiones del mundo. En ese escenario, la necesidad de generar modelos sustentables impulsó investigaciones orientadas a comprender los conflictos entre la actividad humana y la fauna silvestre, con el objetivo de encontrar soluciones que equilibraran ambos intereses.

En particular, la industria forestal enfrentaba problemáticas recurrentes asociadas a la interacción con animales que habitan los mismos territorios productivos. Estos conflictos no solo impactan en términos económicos, sino que también generan tensiones en torno a la preservación de especies y ecosistemas, muchas veces derivando en respuestas que afectan negativamente a la biodiversidad.

Frente a este panorama, el aporte de la ciencia resultó clave para desentrañar las causas de estos comportamientos y diseñar estrategias basadas en evidencia. La investigación aplicada permitió avanzar en soluciones que no solo buscaban reducir pérdidas productivas, sino también promover prácticas más responsables con el ambiente.

En este contexto y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, un equipo del CONICET que trabajó en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET-UNaM) logró identificar los motivos ecológicos por los cuales los monos caí descortezaban árboles de pino en plantaciones de la provincia de Misiones.

Un comportamiento explicado desde la ciencia

En sintonía con lo planteado anteriormente, cabe destacar que el estudio, publicado en una revista científica internacional, aportó una nueva perspectiva sobre un fenómeno que afectaba a la producción forestal.

A partir de un monitoreo sostenido durante dos años sobre cerca de mil ochocientos ejemplares, los investigadores analizaron variables como el grosor de la corteza, su contenido de azúcares y la resistencia del material. Los resultados mostraron que el daño se concentraba en determinados momentos del año, especialmente entre fines del invierno y comienzos de la primavera.

El análisis permitió establecer que el descortezado no respondía únicamente a la falta de alimento, como se creía anteriormente, sino a una lógica de eficiencia energética. En ese período, los árboles presentaban mayor circulación de nutrientes y una corteza más fácil de remover, lo que los convertía en un recurso altamente rentable para los animales.

Este comportamiento, sin embargo, tenía consecuencias significativas para la actividad forestal, ya que al remover la corteza se interrumpía el flujo de nutrientes del árbol, se facilitaba la aparición de plagas y se reducía su valor comercial, e incluso se provocaba su muerte.

Estrategias sustentables y articulación con el sector productivo

A partir de estos hallazgos, el equipo científico avanzó en el desarrollo de estrategias para mitigar el problema sin recurrir a medidas que afectaran a la fauna. Entre ellas, se destacó la implementación de la denominada “alimentación distractiva”, una técnica que consistió en ofrecer fuentes alternativas de alimento en puntos estratégicos para desviar a los monos de las plantaciones.

Esta propuesta se presentó como una alternativa más efectiva que otros métodos previamente utilizados, como la suplementación directa dentro de los predios, que en muchos casos había resultado contraproducente al atraer aún más a los animales hacia las zonas productivas.

El desarrollo de la investigación también se apoyó en un trabajo articulado con empresas del sector forestal, que facilitaron el acceso a los territorios y colaboraron con el trabajo de campo. Esta vinculación permitió no solo profundizar el estudio, sino también transferir los resultados al ámbito productivo para su aplicación concreta.

En este sentido, el conocimiento generado contribuyó a mejorar las prácticas de manejo sustentable y a fortalecer las condiciones necesarias para que las empresas accedieran a certificaciones internacionales.

De esta manera, la investigación no solo aportó herramientas para reducir pérdidas económicas, sino que también favoreció la conservación de especies y el equilibrio de los ecosistemas en la región.

Fuente fotografías: Conicet

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