
Con más de diez años de trayectoria, la organización consolidó su presencia en el Conurbano bonaerense, particularmente en La Matanza, con recorridas nocturnas, talleres en merenderos y residencias universitarias.
Por Florencia Belén Mogno.
La problemática de las personas en situación de calle se profundizó en los últimos años en
distintos puntos del Conurbano bonaerense. La pérdida de empleo, la ruptura de redes
familiares y las dificultades económicas configuraron un escenario en el que la exclusión social
se volvió cada vez más visible en plazas, estaciones y centros comerciales.
Más allá de la ayuda inmediata, el eje de muchas de estas iniciativas estuvo puesto en la
reinserción social y la reconstrucción de proyectos de vida. El acompañamiento personalizado,
la orientación en trámites y la generación de oportunidades educativas se constituyeron como
herramientas centrales para promover cambios sostenidos en el tiempo.
En el Oeste del Conurbano, particularmente en localidades como Ramos Mejía, Merlo, Haedo y
Morón, las recorridas nocturnas y los talleres en merenderos se consolidaron como dispositivos
clave. Allí, el trabajo voluntario adquirió un rol protagónico en la construcción de vínculos y en
la búsqueda de alternativas concretas para quienes atravesaron situaciones de extrema
vulnerabilidad.
En este contexto, Nadia Guzmán, referente de Fundación Sí en la Zona Oeste, dialogó con
Diario NCO acerca del funcionamiento de la organización cuyo centro de acción se desarrolla
en La Matanza y el alcance de sus proyectos.
Un proyecto por el bien colectivo
“Somos una ONG que se sostiene únicamente con donaciones de particulares y empresas”,
remarcó Guzmán. Asimismo, destacó que “la idea de la fundación es transformar un poco la
realidad a través de compartir un rato con los más vulnerables”.
La fundación nació hace más de diez años y extendió su presencia al Conurbano a partir del
compromiso de voluntarios que ya participaban en recorridas en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires. Según explicó la referente, la estructura interna se organizó de manera
horizontal, lo que permitió que todas las áreas funcionaran bajo la misma lógica solidaria.
En ese sentido, señaló que “desde el director hasta las áreas profesionales somos voluntarios y
hoy tenemos más de dos mil voluntarios en todo el país”. Ese esquema posibilitó sostener
distintos programas en simultáneo y fortalecer una red de participación activa.
Recorridas nocturnas y acompañamiento directo
Uno de los proyectos más conocidos de la organización son las recorridas nocturnas
destinadas a personas en situación de calle. La propuesta ccombina la entrega de viandas con
el acompañamiento en trámites y gestiones básicas. “Uno de nuestros proyectos más
conocidos es el de recorridas, que es la visita a gente en situación de calle”, precisó Guzmán.
En esa línea, agregó que “nuestra idea es compartir algo calentito y hasta realizar algún trámite
para ellos”. Las salidas se organizaron en puntos específicos del Oeste, con días y horarios
establecidos para garantizar continuidad.
“Nos juntamos en el triangulito de Avenida de Mayo y Rivadavia en Ramos Mejía de lunes a
viernes a las 19.30 hs y en Merlo los martes a las 20hs”, detalló. En cada jornada participaron
alrededor de veinte voluntarios que no solo distribuyeron comida y bebida caliente, sino que
también generaron instancias de diálogo y seguimiento de cada situación.
Objetivos, talleres y comunidad
Por otra parte, Guzmán subrayó que el propósito central de la fundación fue promover
autonomía y protagonismo en cada persona acompañada. “Nuestro principal objetivo es
convertir al beneficiario en protagonista para que pueda ser el artífice de su propio destino” y
además, enfatizó que “estamos para acompañar y para dar posibilidades y oportunidades
porque queremos que puedan reinsertarse en la sociedad”.
Para sostener la logística de las recorridas, el equipo oorganiza colectas solidarias mensuales
sobre las cuales la coordinadora detalló: “Nos juntamos los segundos fines de semanas del
mes en la Plaza Mitre de Ramos Mejía de 16 a 19hs y pedimos leche y galletitas”. Asimismo,
agregó que “en invierno, solicitamos frazadas y abrigos”, con el objetivo de reforzar la
asistencia durante las bajas temperaturas.
El trabajo territorial se extiende a propuestas educativas como el programa Si Pueden,
orientado a niños y niñas de merenderos en General Belgrano, Merlo. Dentro de esa iniciativa
se desarrollaron actividades como Mi Barrio y Derechos de la Niñez, mientras que el proyecto
de Residencias Universitarias permite que jóvenes sin recursos accedieran a estudios
superiores.
En cuanto al vínculo con la comunidad, la referente destacó la inserción lograda en Ramos
Mejía. “En Ramos es donde somos más conocidos y tenemos varios comercios amigos porque
la gente ya nos conoce”.
Respecto a la relación con los municipios, reconoció que existió contacto ante necesidades
puntuales. “Tenemos contacto y tratamos de acudir a ellos para realizar algún tema de
documentación o trámite de jubilación, pero no tenemos un contacto sostenido y estrecho”,
afirmó.
Al recordar los inicios en la región, expresó: “Arrancamos con pequeñas recorridas y se fueron
sumando más y más voluntarios. Nosotros salíamos en Capital Federal y nos fuimos
encontrando con gente de Zona Oeste que hacía la recorridas”.
Luego de un relevamiento territorial, decidieron ampliar el alcance, respecto de lo cual la
referente planteó que “deespués de reunirnos en Ciudadela para hacer este estudio,
arrancamos las recorridas Ramos Mejía, Haedo y Morón, que eran las zonas donde había
gente en situación de calle”.
En sintonía y ya a modo de conclusión, Guzmán dejó una invitación abierta a la comunidad:
“Vengan, aunque sea para probar. Si tenés ese bichito, vengan a probar una vez, que te
cambia la mirada sobre el otro”.
Fuente fotografías: redes sociales.
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