Número de edición : 9047

Fototitulares

Corazón roto: cómo reconocer la miocardiopatía de Takotsubo

Enfermedades. Cómo reconocer la miocardiopatía de Takotsubo.
Enfermedades. Cómo reconocer la miocardiopatía de Takotsubo.

Corazón roto: cómo reconocer la miocardiopatía de Takotsubo y por qué crecen los casos El cuadro imita a un infarto pero no implica arterias tapadas. Especialistas advierten que el estrés intenso puede desencadenarlo y que la detección temprana permite una recuperación completa en pocas semanas.

Por Florencia Belén Mogno.

Las enfermedades cardiovasculares suelen asociarse a factores clásicos como el colesterol
elevado, la hipertensión o el tabaquismo. Sin embargo, en las últimas décadas la evidencia
científica incorporó otro elemento determinante: el impacto emocional. El corazón no solo
responde a condiciones físicas sino también a experiencias psicológicas intensas, capaces de
provocar síntomas graves que obligan a una consulta urgente.

En ese contexto, distintos cuadros clínicos comenzaron a replantear la relación entre mente y
cuerpo dentro de la cardiología moderna. El dolor en el pecho, la falta de aire y los mareos no
siempre responden a una obstrucción arterial, aunque la presentación clínica sea
prácticamente idéntica. Esa similitud genera confusión inicial y, en muchos casos, alarma
extrema en pacientes y familiares.

La creciente atención sobre estos episodios llevó a mejorar los métodos diagnósticos en
guardias y unidades coronarias. El avance tecnológico permitió identificar patologías
transitorias que antes podían confundirse con infartos, lo que modificó los tratamientos y los
pronósticos. En paralelo, el aumento del estrés social crónico expuso con mayor frecuencia
este tipo de manifestaciones cardíacas.

En ese sentido y según se explicó en el documento al que accedió Diario NCO, se presentó un
informe en el que participaron especialistas del Hospital Italiano de La Matanza, sobre el
llamado síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo es una alteración reversible
del músculo cardíaco desencadenada por un estrés intenso. El cuadro se presenta con
síntomas idénticos a un ataque cardíaco, aunque las arterias coronarias permanecen sin
obstrucciones y la recuperación suele lograrse en pocas semanas.

Un cuadro que imita al infarto

El estudio consultado indicó que la patología aparece con mayor frecuencia a partir de los 50
años y afecta principalmente a mujeres después de la menopausia. Entre el uno y el tres por
ciento de las consultas por presunto infarto corresponden en realidad a este síndrome, lo que
equivale a aproximadamente entre 15 y 30 casos por cada 100 mil personas por año.

El documento señaló que el corazón sufre una especie de “aturdimiento” transitorio luego de un
evento emocional intenso, como pérdidas, conflictos o situaciones traumáticas. La liberación masiva de adrenalina altera la contracción del músculo cardíaco y provoca síntomas severos
sin daño permanente.

Entre las señales de alerta se mencionaron dolor opresivo en el pecho, falta de aire,
palpitaciones, náuseas, sudor frío y, en algunos casos, desmayos. Por esa similitud con un
infarto, la consulta inmediata resulta fundamental para confirmar el diagnóstico mediante
estudios cardiológicos.

Estrés y recuperación

Asimismo, el reporte indicó que el estrés crónico aumenta la vulnerabilidad cardíaca,
especialmente cuando se combina con ansiedad, depresión o malos hábitos de vida. La
sobrecarga emocional sostenida favorece la aparición del síndrome y explica parte del aumento
de diagnósticos observado en los últimos años.

El tratamiento consiste inicialmente en internación y monitoreo para controlar la evolución
clínica. Posteriormente se administran medicamentos que reducen el efecto de la adrenalina
mientras el corazón recupera su funcionamiento habitual.

En ese aspecto, el informe señaló que la evolución suele ser favorable: más del 90 por ciento
de los pacientes recupera completamente la función cardíaca en un período de tres a seis
semanas y sin secuelas permanentes.

Prevención y cuidados

Por otra parte, el documento recomendó medidas generales para reducir el riesgo
cardiovascular: dormir bien, realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada, no
fumar y realizar controles médicos periódicos. También destacó la importancia de la salud
mental y del aprendizaje de herramientas para manejar el estrés.

Finalmente, el informe remarcó que las emociones tienen un impacto real sobre el corazón y
que reconocer esta relación permite prevenir complicaciones y actuar a tiempo ante síntomas
que siempre deben considerarse una urgencia médica.

Fuente fotografías: redes sociales.

Te Puede Interesar:

https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco

https://youtube.com/@diarionco215

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior