
Un grupo de referentes deportivos impulsaron la recuperación de un histórico espacio que permaneció cerrado durante años. En un contexto social desafiante, buscan reabrir sus puertas para ofrecer contención, inclusión y nuevas oportunidades a jóvenes y adultos del barrio.
Por Florencia Belén Mogno
En distintos barrios del conurbano bonaerense, los espacios deportivos cumplen un rol central en la contención social y el desarrollo comunitario. Más allá de la práctica física, estos lugares se consolidan como ámbitos de encuentro donde jóvenes y adultos encuentran una alternativa frente a contextos atravesados por la desigualdad, la falta de oportunidades y la necesidad de construir redes de pertenencia.
En ese marco, disciplinas como el boxeo sostuvieron históricamente una fuerte presencia en los sectores populares. Lejos de los estereotipos, se trata de una práctica que no solo promueve la disciplina y el esfuerzo, sino que también funciona como una herramienta de inclusión, capaz de generar vínculos, transmitir valores y abrir caminos posibles para quienes muchas veces no encuentran otros espacios de desarrollo.
Sin embargo, la continuidad de estos proyectos no siempre resulta sencilla. El deterioro edilicio, la falta de recursos y, en algunos casos, conflictos institucionales, ponen en riesgo la existencia de clubes y gimnasios que forman parte del entramado social de los barrios. En ese contexto, la organización colectiva y el compromiso de vecinos y vecinas se vuelven fundamentales para recuperar y sostener estos espacios.
En esa línea, un grupo de personas impulsó la reapertura del primer gimnasio federado de boxeo de La Matanza, que había permanecido cerrado y en estado de abandono durante varios años. En ese sentido, Diario NCO dialogó con uno de los impulsores de la reapertura del espacio, Adrián Ocampo, para conocer más detalles de la iniciativa.
El deporte y la comunidad
Para empezar, ¿cómo fue tu primer acercamiento al gimnasio y qué significó en tu vida después de dejar el fútbol?
A.O: Mi acercamiento al gimnasio fue cuando tenía 23 años. Yo hacía deportes, hice fútbol en las inferiores de Chicago. Después, por el tema de que tenía que trabajar, dejé de jugar al fútbol, pero renuncié a ese trabajo por falta de tiempo y ahí fue cuando me acerqué al gimnasio, porque necesitaba hacer deporte. El día que me acerqué me presentaronn a un profesor emblemático del boxeo, que se llamaba Mario González. Murió en junio del 2013 y a quien yo le estoy muy agradecido por todos los valores y la disciplina que me enseñó. Estuve casi 10 años al lado de él, aprendiendo mucho. Competí a nivel amateur, porque, como comencé un poco tarde, no me dio para ser profesional. Pero después toda esa disciplina la canalicé en otras cosas, por ejemplo, en la carrera universitaria. Y Mario entrenó varios campeones del mundo, entre ellos a Carlos Castaño, que es hoy entrenador de su hijo Brian Castaño, que fue dos veces campeón del mundo. Y hoy tienen un gimnasio de boxeo muy reconocido.
¿Qué ocurrió en el gimnasio tras la muerte de Mario González y cómo se dio el proceso que llevó a su deterioro y posterior recuperación?
A.O: El contexto de ese acercamiento y de el deterioro y la recuperación del gimnasio fue con uno de los ayudantes, porque cuando vos sos profesor y técnico de boxeo y vas a competir en el ring, tienen que subir el técnico y el ayudante. Ese ayudante trabajaba con Mario en su momento. Cuando fallece Mario y agarra a Martín como sucesor, y ahí empieza a cambiar todo el proceso que nosotros veníamos haciendo con Mario. Se empezó a dejar de respetar los horarios, la gente dejó de competir, había menos disciplina Ahí es donde yo choco con él y a mí me echan del club. Después, con los años, el gimnasio empezó a decaer cada vez más, hasta que llegó el año pasado, que la gente había dejado de venir. Hacía más de un año que el gimnasio ya estaba totalmente parado, pero venía en una decadencia bastante prolongada. Ahí nosotros nos quisimos comunicar con él y él siempre nos negó el diálogo. Entonces, hablamos con el presidente del club, que está a cargo en este momento, y le explicamos que nuestra intención era abrir el gimnasio porque el contexto de los pibes y las pibas, más ahora que la imputabilidad bajó a 14 años, estaba complicado. Entonces, necesitamos este espacio deportivo para que los pibes vengan a entrenar y tener un espacio de contención y de disciplina, pero también para que la comunidad que no puede ir al gimnasio, que hoy está caro, pueda acercarse. Nosotros le dejamos a esa gente que no puede pagar esa cuota, que pague una cuota social de 10 mil pesos o, si no, que colabore; en el caso de que no tengan plata directamente, que colaboren con el gimnasio, principalmente respetando los horarios, respetando a los profes, respeto mutuo entre todos y disciplina son las normas para el caso de los chicos o la gente que no puede pagar ni siquiera la cuota social. En este contexto, nos acercamos con un grupo de gente que entrenó conmigo y con Mario, y personas que yo entrené en otro club para transformar el espacio. Cuando nos dieron el permiso, entramos al gimnasio y vimos que estaba totalmente abandonado: había nidos de rata, cucarachas, muebles podridos, basura, humedad. Decidimos limpiar y empezar a refaccionar el gimnasio. En una semana avanzamos bastante y, por la urgencia del contexto decidimos abrirlo como estaba. O sea, quedó presentable el gimnasio, pero todavía falta que hagamos muchas cosas. No solamente por medio de la cuota social, sino también estamos haciendo rifas. Más adelante tenemos pensado hacer una feria, vender artículos de gimnasio, como vendas, guantines, y este es el contexto en el que nosotros entramos al gimnasio de boxeo.
¿En qué condiciones encontraron el gimnasio en términos de infraestructura y equipamiento cuando decidieron reabrirlo?
A.O: El material, si bien estaba sucio, estaba bastante nuevo; no hubo que comprar tanto material. Las colchonetas están en perfectas condiciones, las bolsas de boxeo están en perfectas condiciones, las máquinas y el ring también tienen muy buenas condiciones porque el gimnasio, a pesar de que estaba abandonado, está federado en la Federación de Boxeo Argentino y tiene que tener todo en regla. Así que en cuanto a lo material para entrenar, con lo que tenemos pudimos empezar, porque estaban dadas las condiciones. El gimnasio en sí hay que modernizarlo, pero está en condiciones como para entrar; hay que hacer un poco de espacio porque hay unos muebles que no tienenque estar porque ya no funcionan, pero en sí solo tuvimos que, limpiar, acomodar y organizar las cosas.
¿Cómo reaccionaron los vecinos y la comunidad frente a la reapertura del gimnasio y qué rol cumplen en este nuevo proyecto?
A.O: La reacción de la comunidad y los vecinos fue totalmente positiva; desde el primer momento nos apoyaron porque ellos veían que ese espacio era necesario, que estaba cerrado y abandonado. Nosotros queremos hacer todo transparente para que la gente tenga confianza en nosotros y vea que hay un camino, que hay una gestión distinta, que quiere hacer las cosas bien, que quiere favorecer a la comunidad misma que nos está apoyando. Y, en cuanto a material y lo que nos falta, nos faltan cosas, pero hay un plan para poner en marcha; de hecho, ya lo pusimos en marcha, que es de cuotas, rifas, ferias, ir a intercambiar propaganda por material, por descuentos, por recursos. Ese es el plan que tenemos nosotros en este momento y, obviamente, que estamos abiertos a toda propuesta, y a todas las ideas que nos acerquen.
Por último, ¿cuáles son los principales objetivos y metas que se proponen para el futuro del gimnasio?
A.O: Nosotros tenemos metas, objetivos, y la finalidad, como siempre digo, es que toda la gente venga a entrenar, a aprender el deporte, a aprender la disciplina, los valores que a nosotros nos dejó Mario González. La meta siempre es mejorar el gimnasio a nivel estructural, a nivel de recursos materiales, recursos humanos, a nivel de recursos deportivos; queremos seguir creciendo como profes nosotros. Carlos Castaño dijo que iba a venir una o dos veces por semana, más adelante, a darnos clase a nosotros, los profes, para que mejoremos como profesores de boxeo también. Y nuestro objetivo es que el gimnasio vuelva a ser lo que fue a nivel competitivo, donde las personas, competían por títulos regionales,nacionales, e incluso mundiales. Ese es nuestro gran objetivo: poner el gimnasio en funcionamiento como para volver a competir como en los viejos tiempos, cuando estaba Mario González; si bien más modernizado, pero mantener esa disciplina y los valores que tenía el gimnasio en un primer momento.
Fuente fotografías: Adrián Ocampo.
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