Número de edición : 9022

GBA

El IPC en el GBA avanzó 2,8 por ciento y volvió a golpear con fuerza en la Zona Norte

Precios. El IPC en el GBA avanzó 2,8 por ciento.
Precios. El IPC en el GBA avanzó 2,8 por ciento.

El alza en alimentos, con subas que superaron el cinco por ciento mensual, presionó el costo de vida en los distritos más poblados del Conurbano mientras alquileres y servicios sostuvieron la tensión interanual.

Por Florencia Belén Mogno

La dinámica inflacionaria en el Área Metropolitana de Buenos Aires mantuvo en el inicio de 2026 un ritmo que continuó con la erosión del poder adquisitivo de los hogares. Aunque el índice general mostró una leve desaceleración respecto de meses previos, la composición interna del aumento volvió a encender alertas por el fuerte impacto de los alimentos en la canasta básica.

En los partidos de la Zona Norte del Conurbano, donde se concentra una porción significativa de la población trabajadora, la variación mensual tuvo un efecto directo sobre el consumo cotidiano. La presión sobre productos frescos y carnes afectó especialmente a los hogares de ingresos medios y bajos, que destinaron una parte sustancial de sus recursos a cubrir necesidades alimentarias.

El comportamiento del índice no solo reflejó una tendencia macroeconómica sino también un reacomodamiento sectorial, en el que los bienes esenciales encabezaron las subas mientras otros rubros mostraron variaciones moderadas o incluso retrocesos. Esa heterogeneidad consolidó un escenario de tensión estructural en el costo de vida metropolitano.

Según el documento al que accedió Diario NCO, el Índice de Precios al Consumidor en el Gran Buenos Aires registró en enero de 2026 una suba del 2,8 por ciento respecto de diciembre. A nivel nacional, el aumento fue del 2,9 por ciento, con una variación interanual que alcanzó el 32,4 por ciento, mientras que en el GBA el acumulado anual llegó al 32,7 por ciento.

Alimentos como motor del incremento mensual

El principal impulso mensual provino del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, que escaló un 5,1 por ciento y explicó más de un punto porcentual del incremento general. Dentro de ese segmento se destacaron las subas en verduras, tubérculos y legumbres, que avanzaron 28 por ciento, así como frutas y carnes, con incrementos del 5,1 y 4,4 por ciento respectivamente.

Entre los productos con mayores variaciones se encontraron el tomate redondo, que aumentó más de 90 por ciento en un mes, la papa con casi 30 por ciento y la manzana deliciosa con alzas superiores al 18 por ciento.

En sintonía con lo planteado anteriormente, el relevamiento consultado indicó que el kilo de tomate, por ejemplo, pasó de 1.460 pesos en diciembre a 2.812 en enero, lo que reflejó la volatilidad típica de los bienes estacionales.

Restaurantes, regulados y comportamiento por categorías

Asimismo, el informe también señaló que el rubro Restaurantes y hoteles mostró un incremento del 4,8 por ciento con una suba del 4,2 por ciento en comidas fuera del hogar. Esta dinámica trasladó parte del encarecimiento de los insumos alimentarios a los precios finales en bares y locales gastronómicos.

En contraste, prendas de vestir y calzado registró una caída del 1,5 por ciento, mientras que Educación presentó una variación moderada del 0,7 por ciento. En el análisis por categorías, los precios estacionales avanzaron 5,4 por ciento, el IPC Núcleo —que excluyó componentes volátiles— creció 2,7 por ciento y los precios regulados aumentaron dos por ciento.

En términos de bienes y servicios, los bienes subieron 2,7 por ciento mensual y acumularon 28,5 por ciento interanual, mientras que los servicios variaron 2,8 por ciento en el mes y alcanzaron 39,6 por ciento en doce meses. La mayor presión en servicios sostuvo la inercia inflacionaria, especialmente en sectores vinculados a vivienda y comunicaciones.

El peso de vivienda y servicios en la variación anual

En la comparación interanual, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles acumuló una suba del 37 por ciento, con un impacto destacado del alquiler de la vivienda, que aumentó 60,9 por ciento en doce meses. Comunicación trepó 39 por ciento, impulsada por telefonía e internet, mientras que Salud avanzó 27,9 por ciento, con incrementos en cuotas de medicina prepaga.

Entre los precios promedio relevados en el GBA figuraron el pan francés a 4.122 pesos por kilo, la carne picada común a 8.890 pesos, el pollo entero a 4.074 pesos y el aceite de girasol a 5.531 pesos por envase de 1,5 litros. Algunos productos mostraron retrocesos, como los huevos y la banana, aunque no lograron compensar las fuertes subas en otros alimentos básicos.

Los datos surgieron de relevamientos efectuados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 24 partidos del Conurbano, y confirmaron el peso determinante de los alimentos dentro de la estructura de gastos regional, donde representaron más del 23 por ciento de la canasta. En los distritos más populosos de la Zona Norte, el impacto resultó particularmente sensible debido a la proporción de ingresos destinada al consumo cotidiano.

La evolución del índice mostró así un escenario de desaceleración moderada en el nivel general, pero con focos de presión persistentes en rubros esenciales. Para los hogares metropolitanos, la combinación de alimentos en alza, alquileres elevados y servicios con incrementos sostenidos configuró un inicio de año marcado por la continuidad de la tensión sobre el poder adquisitivo.

Fuente fotografías: redes sociales.

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