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Una telaraña extraordinaria abrió nuevas posibilidades para el diseño de materiales

Una telaraña extraordinaria abrió nuevas posibilidades.
Una telaraña extraordinaria abrió nuevas posibilidades.

Un estudio científico reveló que la seda producida por una araña australiana combina una resistencia y elasticidad inusuales, un hallazgo que podría inspirar desarrollos tecnológicos en áreas como la medicina, la construcción y la industria textil.

Por Florencia Belén Mogno

La naturaleza fue, históricamente, una fuente inagotable de inspiración para la ciencia y la ingeniería. En particular, ciertos materiales biológicos despertaron un interés creciente por sus propiedades físicas excepcionales, capaces de superar en eficiencia y rendimiento a muchas soluciones artificiales. Entre ellos, las telarañas ocuparon un lugar destacado por su notable combinación de fuerza, flexibilidad y durabilidad.

Desde hace décadas, distintos equipos de investigación analizan las fibras producidas por arácnidos con el objetivo de comprender su arquitectura microscópica y su comportamiento mecánico.

En ese marco y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, una investigación internacional con participación de un especialista del CONICET permitió describir, por primera vez, las propiedades físicas y microscópicas de la telaraña producida por la llamada “araña lanzadora de tela australiana” (Asianopis subrufa), una especie que habita en Australia y Nueva Zelanda.

Un hallazgo inédito en la seda de una araña australiana

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), órgano oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

El trabajo demostró que los hilos estructurales de esta telaraña, conocidos como radios, presentaron un comportamiento inusual: fueron altamente elásticos en una primera etapa y aumentaron su resistencia a medida que se estiraron.

Esta combinación, poco frecuente en materiales naturales, se explicó por una arquitectura compuesta formada por un núcleo de fibras viscoelásticas gruesas recubiertas por una funda de fibras más delgadas y rígidas.

Los investigadores señalaron que esta disposición permitió que la telaraña soportara grandes deformaciones sin romperse, al tiempo que incrementó su capacidad de carga. Se trató de una propiedad no observada previamente en otras especies de arañas, lo que convirtió al hallazgo en un aporte relevante para el estudio de materiales biológicos avanzados.

Control de la elasticidad y aplicaciones futuras

El estudio también reveló que la araña controló activamente la elasticidad de los hilos durante su fabricación. A través de movimientos repetidos de estiramiento y relajación con sus patas posteriores, el animal reguló la cantidad de bucles que se formaron en la capa externa de la fibra, modificando así sus propiedades mecánicas. Además, se comprobó que esta elasticidad resultó reversible, ya que los hilos recuperaron su longitud original al liberarse la tensión.

Según los especialistas, este mecanismo podría replicarse en el desarrollo de materiales artificiales mediante la unión de micro o nanofibras rígidas sobre elastómeros estirados, generando estructuras capaces de combinar flexibilidad y resistencia de manera eficiente.

Las posibles aplicaciones incluyen desde ligamentos y tendones artificiales hasta paracaídas innovadores, telas técnicas, suturas quirúrgicas mejoradas y nuevos compuestos para la industria de la construcción. En ese sentido, el trabajo aporta así una base científica sólida para futuras investigaciones orientadas a la transferencia tecnológica.

Reconocimiento internacional y trabajo colaborativo

Cabe destacar que la investigación involucró a cinco grupos de trabajo de Argentina, Alemania y Australia, combinando estudios de microscopía electrónica, mediciones de propiedades físicas y registros de alta velocidad del proceso de construcción de la telaraña. Este enfoque interdisciplinario permitió desarrollar una explicación integral del fenómeno observado.

Como parte de este trabajo, una imagen microscópica de la seda de la Asianopis subrufa obtuvo reconocimiento internacional al ganar la Competencia de Fotografía Científica 2025 de la Royal Society del Reino Unido.

La fotografía mostró, a una escala de apenas 0,05 milímetros, la compleja estructura de los hilos con su núcleo liso y su funda de bucles, y fue valorada tanto por su impacto visual como por su contenido científico.

El hallazgo consolidó el aporte de la ciencia argentina en investigaciones de frontera y reafirmó el potencial del estudio de la naturaleza como fuente de soluciones innovadoras. A partir de una telaraña, la ciencia volvió a demostrar que incluso las estructuras más pequeñas pudieron ofrecer respuestas a grandes desafíos tecnológicos.

Fuente fotografías: Conicet.

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