
La banda del oeste mantancero continuó con la presentación oficial de su último corte discográfico, en un recorrido que dio cuenta de su crecimiento artístico, su identidad colectiva y una forma de concebir el escenario como espacio de encuentro.
Por Florencia Belén Mogno
El recorrido de muchas bandas del conurbano bonaerense estuvo marcado históricamente por la autogestión, la constancia y la necesidad de construir una identidad propia en escenarios adversos. En ese entramado cultural, el oeste del Gran Buenos Aires se consolidó como un semillero de propuestas que encontraron en lo colectivo una forma de resistencia y permanencia. La música, en ese sentido, funcionó como un lenguaje capaz de canalizar inquietudes generacionales, afectivas y sociales.
A lo largo de los años, el desarrollo de proyectos independientes permitió que numerosas formaciones locales trascendieran el circuito barrial para convertirse en referencias de la escena regional.
El crecimiento no siempre estuvo ligado a grandes saltos comerciales, sino a procesos más lentos, atravesados por la maduración estética, el trabajo sostenido y la construcción de un vínculo genuino con el público. En ese proceso, el escenario se transformó en un espacio de diálogo y las canciones en vehículos de sentido.
En ese contexto, los lanzamientos discográficos dejaron de ser únicamente una instancia de difusión para convertirse en una síntesis de recorridos emocionales, búsquedas sonoras y reflexiones personales. Cada nuevo material implicó revisar el pasado, pensar el presente y proyectar una identidad artística que no se agotara en lo inmediato, sino que dialogara con quienes escuchaban desde un lugar sensible y compartido.
Dentro de ese marco se inscribió Ludomatic, una de las bandas más representativas del oeste bonaerense, oriunda de Ramos Mejía, en el partido de La Matanza. Formada en 2012, el grupo sostuvo un recorrido ascendente que la llevó a consolidarse como un referente de la escena local.
En diálogo con Diario NCO, el cantautor Javier López reflexionó sobre el presente del proyecto, la presentación oficial de “Miguel Ángel” y las sensaciones que atravesaron a la banda en esta nueva etapa.
Un recorrido musical
Ludomatic explora su crecimiento musical. ¿Qué simboliza para vos Miguel Ángel?
J.L: La comunicación con este disco sigue fluyendo, pero los parámetros del concepto fueron evolucionando desde que lo estamos ensayando con la banda. Hoy por hoy, cada canción representa una conversación con esa persona que admiramos. Es un ida y vuelta con el ser humano que queremos cuidar: puede ser un hijo, un padre, un hermano, un amigo o nosotros mismos.
Por otra parte, se vienen presentaciones a todo ritmo, ¿cómo vivís las horas previas a los shows?
J.L: Las horas previas se viven intensas de movimientos y de ensayos, con mucha adrenalina. Siempre está esa tensión que es un poco también lo que motiva al grupo sumarle un poco de condimento al asunto. Pero sobre todo, muy contento y con muchas ganas de que lleguen los shows y disfrutarlos.
Respecto a este último trabajo, ¿cómo se dio la transición del álbum?
J.L: El disco pasó por varios estados emotivos y termina con la canción «Transformación«, un tema que va cambiando en sí: no poseé estrofas que se repiten y no tiene un estribillo. Simplemente va creciendo mirando hacia arriba, como un árbol, concluyendo en un coro que tiene forma de nube.
Volviendo a los shows en particular, ¿qué expectativas tenés personalmente para las presentaciones?¿Qué sensación te despiertan?
J.L: Tengo una muy buena expectativa sobre los shows y por cómo se están dando las cosas. Cada punto que estamos tocando, tanto en los temas con los invitados, como en la organización de las presentaciones, se están dando de manera natural y positiva. Eso nos genera confianza y nos libera de las clásicas tensiones que tienen las bandas cuando se autogestionan.
Para finalizar, ¿con qué esperan encontrarse es sus próximas presentaciones?
J.L: Próximamente vamos a tocar con bandas amigas y se desarrollarán visuales en vivo. Lo que queremos es justamente que la gente se sienta cómoda, que esté tranquila y que se genere un buen ambiente. Esperamos eso no sólo desde el lugar en sí, sino también para quienes pasen sonidos y visuales. En fin, que el ambiente genere una hermosa sensación en el público, que es un poco lo que estamos queriendo lograr en cada uno de nuestros shows.
Fuente fotografías: redes sociales.
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