
La circulación simultánea de distintos agente de infección respiratorios volvió a encender alertas en la región de las Américas, con posibles impactos sobre los sistemas de salud y la atención de poblaciones de riesgo.
Por Florencia Belén Mogno
Las infecciones respiratorias estacionales representan uno de los principales desafíos para los sistemas sanitarios, especialmente durante los meses de mayor circulación viral. Cada temporada implicó un aumento de consultas, internaciones y demandas sobre hospitales y centros de atención primaria, con efectos directos en la capacidad de respuesta del sistema.
En los últimos años, la coexistencia de múltiples virus respiratorios complejizó aún más el escenario epidemiológico. La superposición de brotes, los cambios en los patrones estacionales y la presión acumulada sobre los servicios de salud obligaron a reforzar los mecanismos de vigilancia y a anticipar respuestas coordinadas a nivel regional.
En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica ante la circulación simultánea de influenza estacional y virus sincitial respiratorio en la región de las Américas.
Circulación simultánea y presión asistencial
El organismo recomendó a los países mantenerse en estado de vigilancia y fortalecer la preparación de los servicios de salud frente a un posible incremento de la demanda asistencial durante el invierno del hemisferio norte.
La advertencia actualizó un aviso previo emitido en diciembre de 2025, cuando la OPS señaló la posibilidad de una temporada respiratoria más temprana o más intensa de lo habitual. Desde entonces, los datos disponibles mostraron un aumento sostenido de la actividad viral, lo que reforzó la necesidad de seguimiento permanente.
Según la información analizada, el incremento simultáneo de ambos virus podría traducirse en mayor presión sobre hospitales y centros de salud. Ante este escenario, el organismo planteó la necesidad de ajustar de manera oportuna los planes de respuesta para garantizar la atención adecuada de los casos más graves.
Tendencias epidemiológicas en la región
A nivel global, la circulación de influenza aumentó de forma sostenida desde octubre de 2025, con predominio del subtipo influenza A(H3N2) y señales de inicio temprano en varios países del hemisferio norte. En paralelo, se observaron indicios de un crecimiento progresivo en la circulación del virus sincitial respiratorio.
En ese aspecto, la OPs expuso que en las Américas, la positividad de influenza se mantuvo por encima del diez por ciento en el hemisferio norte, con incrementos persistentes en América del Norte y América Central. En el Caribe, los niveles se acercaron al veinte por ciento, con predominio del mismo subtipo viral.
Por otra parte, el análisis de datos provenientes de países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y España indicó que la temporada de influenza comenzó de manera anticipada y con una rápida expansión. Este comportamiento se reflejó en un aumento de consultas ambulatorias, especialmente en población pediátrica, y en mayores tasas de hospitalización entre adultos mayores.
Severidad moderada, pero con niveles elevados de actividad
Si bien los patrones observados resultaron compatibles con una dinámica estacional, la OPS indicó que, hasta el momento, la severidad se mantuvo comparable a la de temporadas anteriores. No se registró un exceso de mortalidad asociado a la influenza en los países evaluados.
Sin embargo, en algunos territorios los niveles de actividad superaron los registrados en temporadas recientes. La detección de casos, las consultas por síndrome gripal y la demanda en atención primaria alcanzaron valores superiores a los habituales, lo que encendió señales de alerta temprana.
En este escenario, el aumento progresivo de la circulación del virus sincitial respiratorio apareció como un factor adicional de riesgo. La posible superposición de ambos virus incrementó la probabilidad de una mayor carga asistencial, en particular en servicios pediátricos y en la atención de personas mayores.
Vacunación y prevención como ejes centrales
Desde la OPS destacaron que la vacunación continuó siendo una de las principales herramientas para reducir las hospitalizaciones y las complicaciones graves. Estudios interinos mostraron que las vacunas actuales contra la influenza resultaron efectivas para prevenir internaciones, con una efectividad estimada del 30 al 40 por ciento en adultos y de hasta el 75 por ciento en niños.
En ese sentido, el organismo instó a los países a alcanzar coberturas elevadas, con especial énfasis en grupos prioritarios como niños, personas embarazadas, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores de la salud. También recomendó priorizar la vacunación contra COVID-19 en poblaciones de riesgo.
Asimismo, se promovió la implementación de estrategias específicas para prevenir el virus sincitial respiratorio, como el uso de vacunas maternas y anticuerpos monoclonales de acción prolongada en recién nacidos y lactantes, de acuerdo con las recomendaciones vigentes de la OPS y la OMS.
Fuente fotografías: OPs
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