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LABURO: una propuesta internacional para disputar el avance del crimen organizado

LABURO: una propuesta internacional.
LABURO: una propuesta internacional.

En un contexto atravesado por la precarización laboral y la expansión de economías ilegales, una iniciativa impulsada desde la sociedad civil propone enfrentar al delito organizado a partir del trabajo, con experiencias que conectaron a Argentina, Italia y Costa de Marfil.

Por Florencia Belén Mogno

En los últimos años, el debate sobre la inseguridad se instaló de manera persistente en la agenda pública, generalmente asociado a respuestas punitivas y diagnósticos centrados en el control policial.

Sin embargo, el avance del crimen organizado mostró aristas más complejas que excedieron el plano estrictamente delictivo y pusieron en evidencia vínculos profundos con la desigualdad, la exclusión y la falta de oportunidades laborales.

En distintos territorios del país, las economías ilegales crecieron allí donde el trabajo formal retrocedió, consolidando circuitos de violencia que se nutrieron de la precariedad social. Este fenómeno no resultó exclusivo de la Argentina, sino que se replicó a escala global. Frente a este escenario, comenzaron a emerger propuestas que buscaron desplazar el eje del abordaje tradicional.

En ese marco se inscribió LABURO, un proyecto impulsado por la Asociación Civil Sinodar y el cual articula experiencias productivas y comunitarias tanto en Argentina como en Italia y en Costa de Marfil.

En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, la iniciativa propuso construir redes de trabajo formal y cooperativo como estrategia para enfrentar la expansión del crimen organizado en distintos contextos sociales y culturales.

Una iniciativa que conectó experiencias internacionales

El lanzamiento oficial del proyecto se realizó en la Ciudad de Buenos Aires, en un encuentro abierto que reunió a organizaciones sociales, referentes territoriales y especialistas vinculados al trabajo comunitario.

Allí se presentaron los primeros productos desarrollados en el marco de LABURO, incluidos los diseños seleccionados a través de una convocatoria internacional que buscó integrar creatividad, identidad y compromiso social.

Según los documentos del proyecto, LABURO se pensó como una experiencia de producción con sentido político y social, orientada a generar empleo genuino, fortalecer lazos comunitarios y visibilizar modelos económicos alternativos frente a la lógica extractiva de las organizaciones criminales.

Producción, cooperación y economía social

Por otra parte, cabe destacar que el proyecto integró a la Cooperativa San Cayetano, con base en Argentina; a la empresa gráfica Pibiesse, de Italia; y a la marca de indumentaria Dawnlight, de Costa de Marfil. Cada una de estas experiencias aportó trayectorias vinculadas al trabajo colectivo, la economía social y la resistencia a distintos tipos de violencia estructural.

Desde esa articulación, LABURO promueve prácticas productivas sostenibles y una cultura del trabajo asociada a valores como la cooperación, la inclusión y la justicia social. La iniciativa plantea que el empleo formal y organizado no solo genera ingresos, sino que también funciona como una herramienta de reconstrucción del tejido social en territorios atravesados por la desigualdad.

Los materiales difundidos por el proyecto señalaron que el trabajo cooperativo permitió disputar sentidos frente a las economías ilegales, ofreciendo alternativas reales donde el delito organizado se presentó como una de las pocas salidas posibles para amplios sectores de la población.

Trabajo como horizonte de transformación

Desde su concepción, LABURO se presenta como una experiencia en construcción, abierta a la participación social y a nuevas alianzas. A través de campañas culturales, producción cooperativa y redes internacionales, la iniciativa invita a involucrarse de múltiples maneras, desde el consumo consciente hasta la difusión y el acompañamiento comunitario.

En ese sentido, los ejes del proyecto subrayaron que la violencia no constituye un destino inevitable, sino el resultado de condiciones sociales que pueden ser transformadas. La propuesta propone que el trabajo, cuando se organiza colectivamente y con perspectiva de derechos, se convierte en una herramienta capaz de disputar poder al crimen organizado y abrir horizontes de futuro.

Así, LABURO se consolida como una apuesta que busca demostrar que, incluso en contextos atravesados por la violencia y la desigualdad, la producción, la cooperación y la comunidad pudieron funcionar como bases concretas para construir alternativas reales y sostenibles.

Fuente fotografías: redes LABURO.

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