
La propuesta consiste en encuentros presenciales y contenidos virtuales orientados a la producción de alimentos saludables, el compostaje y la construcción de una alimentación consciente en el territorio
Por Florencia Belén Mogno
En los últimos tiempos, la discusión sobre la alimentación dejó de centrarse únicamente en el acceso y comenzó a incorporar preguntas más profundas vinculadas a la calidad de los alimentos, su origen y las formas de producción.
En ese marco, las huertas agroecológicas aparecieron como una respuesta concreta frente a los desafíos que impuso el sistema alimentario industrial, al proponer modelos más justos, accesibles y respetuosos con el ambiente.
La agricultura de pequeña escala, tanto en ámbitos urbanos como rurales, permitió recuperar saberes tradicionales y fomentar prácticas que priorizaron la biodiversidad, el cuidado del suelo y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
En ese camino, la huerta se transformó en un espacio de aprendizaje colectivo y de construcción de conciencia alimentaria. Lejos de ser una actividad aislada, su desarrollo promovió hábitos saludables, fortaleció la autonomía de las familias y abrió la posibilidad de reflexionar sobre el impacto de las decisiones cotidianas en la salud y en el entorno.
En ese marco, en el partido de La Matanza se desarrolla una iniciativa orientada a la promoción de huertas agroecológicas mediante talleres presenciales dictados por profesionales del área social y ambiental. La propuesta incluyó un ciclo de ocho encuentros, pensados para acompañar a las personas participantes en el proceso de creación y mantenimiento de huertas hogareñas.
Una propuesta formativa con anclaje territorial
Según la información a la que accedió Diario NCO, la propuesta cuenta con el impulso del área de Desarrollo Social, y los talleres se complementan con contenidos virtuales que permiten ampliar el alcance de la experiencia.
A través de redes sociales, se comparten fragmentos de las clases, transmisiones en vivo y materiales educativos para facilitar el acceso a los conocimientos trabajados en los encuentros presenciales.
Entre los recursos disponibles, se destacan cuadernillos digitales que abordan distintos grupos de alimentos, sus aportes nutricionales y recomendaciones para un consumo equilibrado y además, se incluyen recetas saludables pensadas para elaborar en familia, reforzando el enfoque integral de la propuesta.
El rol del compostaje y el cuidado del suelo
Uno de los ejes centrales del recorrido formativo está vinculado al compostaje y a la producción de abonos naturales. En los encuentros se trabaja sobre la importancia de enriquecer la tierra a partir del tratamiento de los residuos orgánicos, promoviendo prácticas que reducen el volumen de desechos y fortalecen la fertilidad del suelo.
Los contenidos incluyen nociones sobre los distintos tipos de compostaje, las condiciones necesarias para su correcto desarrollo y los factores que intervienen en el proceso de descomposición, como la humedad, la temperatura y los tiempos de maduración. De esta manera, se busca brindar herramientas prácticas para aplicar estos conocimientos en el ámbito doméstico.
La huerta fue presentada así como un “laboratorio vivo”, capaz de acercar a las personas a la biodiversidad y a los procesos naturales que hacen posible la producción de alimentos, incluso en contextos urbanos.
Soberanía alimentaria y recomendaciones prácticas
La iniciativa también se inscribe dentro del concepto de soberanía alimentaria, entendido como el derecho de los pueblos y comunidades a definir sus propias políticas de producción y consumo de alimentos, en armonía con su contexto social, cultural y ambiental.
Para el desarrollo de una huerta orgánica, se señalaron algunos requisitos básicos: contar con al menos cuatro horas de sol pleno, acceso a una fuente de agua, semillas de estación, tierra fértil y recipientes adecuados como macetas o canteros. Asimismo, se recomendó el uso de almácigos como etapa previa al trasplante definitivo de los cultivos.
Por último, se sugirió incorporar plantas aromáticas para el control natural de plagas y realizar la cosecha en las horas más frescas del día, utilizando herramientas adecuadas para preservar la calidad de los alimentos. De este modo, la huerta agroecológica se consolidó como una herramienta concreta para avanzar hacia una alimentación más saludable, consciente y sustentable.
Fuente fotografías: redes sociales.
Te Puede Interesar:
https://www.instagram.com/diarioncomatanza
https://facebook.com/diarionco



