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“Una canción que dure para siempre”, el universo de cuentos de Santiago Featherston

“Una canción que dure para siempre”.
“Una canción que dure para siempre”.

El escritor y editor publicó su libro de relatos, una obra que cruza lo cotidiano, el extrañamiento y la frontera difusa entre realidad y ficción.

Por Florencia Belén Mogno

La literatura suele construirse a partir de pequeños gestos, escenas mínimas y percepciones que, al ser narradas, adquieren una densidad inesperada. En ese territorio, lo cotidiano deja de ser un simple telón de fondo para transformarse en materia narrativa, capaz de revelar tensiones internas, vínculos frágiles y búsquedas existenciales que atraviesan a los personajes y, por extensión, a los lectores.

En muchos casos, la ficción contemporánea se apoya en esa mezcla indisoluble entre lo real y lo imaginado, donde las experiencias personales se reconfiguran hasta perder sus límites originales. La escritura no reproduce la realidad tal como fue vivida, sino que la transforma, la deforma y la condensa para alcanzar una verdad más profunda, una que no siempre puede expresarse en términos estrictamente autobiográficos o documentales.

Asimismo, las nociones de extrañamiento, pertenencia y desajuste aparecen como ejes recurrentes en los relatos actuales. Personajes que no terminan de encajar en los espacios que habitan, que cuestionan las normas establecidas y que transitan estados de incertidumbre, encuentran en la literatura un lugar donde esos conflictos pueden desplegarse sin necesidad de resoluciones definitivas. El cuento, en particular, se convierte en el formato ideal para capturar esos instantes de revelación fugaz.

En ese contexto se encuadra “Una canción que dure para siempre”, el libro de cuentos de Santiago Featherston, escritor y editor platense. En diálogo con Diario NCO, el autor reflexionó sobre el origen del título, la relación entre realidad y ficción en sus relatos, las experiencias de extrañamiento que atraviesan a sus personajes y aquello que lo impulsa a escribir.

Una obra publicada, un sueño cumplido

Para empezar,¿por qué elegiste “Una canción que dure para siempre” como nombre del libro?, ¿Y por qué ese por sobre los demás cuentos?

S.F: El título de ese cuento llegó por un amigo; en el cuento hay un personaje que menciona una canción de Don Pullen, titulada “Sing me a song everlasting”. Una traducción literal sería: “Cántame una canción que dure para siempre”. El personaje, al traducir, saltea la primera parte y dice simplemente: “Una canción que dure para siempre”. Y este amigo que lo leyó, al escuchar ese diálogo dijo: “Ese podría ser un buen título”. Y yo estuve tan de acuerdo con él que lo elegí también como título del libro.

Tus cuentos están colmados de escenas cotidianas platenses y, al menos algunos personajes, están inspirados en personas que conociste: ¿Cómo creés que juega lo real y lo ficcional en tus historias?

S.F: Lo que a mí me interesa es mezclar esa ficción que llamamos realidad con esa otra realidad que llamamos ficción hasta volverlas una masa indisoluble que, al menos en mi propia experiencia, se ajusta más a lo que yo considero real.

Por otra parte, has vivido en un pueblo inglés, y no sabemos si fue el único lugar por fuera de La Plata en donde te has asentado durante un tiempo considerable: ¿De qué manera considerás que las experiencias fuera del territorio propio aparecen en el libro?

S.F: Viví en Barcelona cuatro años, cuando era muy chico. No catalogaría como un exilio mi estadía en Inglaterra, tampoco la de Barcelona (menos con la historia que tiene esa palabra en este país). Pero tal vez sí podría hablarse de experiencias de extrañamiento, o de sentirse extranjero. Y en ese sentido, creo que la mayoría de los personajes se sienten un poco descolocados en los ámbitos que habitan, les resulta prácticamente imposible vivir de acuerdo a cualquier clase de norma, detestan los horarios, no les gustan sus trabajos, no consiguen lo que quieren, a veces ni siquiera saben qué es lo que quieren (pero lo quieren ya), o sienten que ya no se conocen a sí mismos y creo que estos cuentos apuntan hacia el momento en que ese estado empieza a aclararse y los personajes logran entrever otra forma de vincularse consigo mismos y con todo aquello que llamamos gente y mundo, aunque quizá sea sólo por un instante, ese es el instante que busca comprender el cuento.

Por otra parte, ¿qué crees que tiene un buen libro o una buena pieza literaria?

S.F: Hay quien dice que los buenos libros están siempre escritos en una especie de lengua extranjera, es decir que inventan su propio idioma y al hacerlo establecen su propia lógica. Esa es una buena definición.

Y por último, ¿a vos qué es lo que te impulsa a escribir?

S.F: Lo que me lleva a escribir es, la mayoría de las veces, una intención de comprender algo, un hecho, un pensamiento, una sensación que no termino de comprender. Para mí, lo que se llama inspiración es detectar algo que falta y sentir el impulso de ir a buscarlo a un lugar impreciso. Porque está ahí, en algún lugar, cerca. La inspiración es un presentimiento de cercanía y de pérdida.

Fuente fotografías: redes sociales.

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