Número de edición : 8993

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Un hallazgo del CONICET abrió nuevas perspectivas para el tratamiento de enfermedades cardíacas

Cardiovasculares. El tratamiento de enfermedades cardíacas.
Cardiovasculares. El tratamiento de enfermedades cardíacas.

Una investigación interdisciplinaria permitió redefinir el rol del nodo sinusal en la regulación del ritmo cardíaco.

Las enfermedades cardiovasculares constituyeron una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial, y su abordaje clínico se apoyó históricamente en modelos que priorizaron la acción del sistema nervioso autónomo sobre el corazón.

En ese marco, la variabilidad del ritmo cardíaco fue interpretada durante décadas como un reflejo casi exclusivo de la regulación nerviosa, lo que orientó tanto los diagnósticos como las estrategias terapéuticas.

Sin embargo, el avance de la investigación científica permitió cuestionar enfoques consolidados y ampliar la comprensión de los mecanismos que regulan la actividad cardíaca. En particular, el estudio de estructuras específicas del sistema de conducción eléctrica del corazón comenzó a ganar relevancia, al evidenciar que ciertos procesos fisiológicos no podían explicarse únicamente desde la acción neural.

En ese sentido y de acuerdo con la información a la que accedió Diario NCO, investigadores del CONICET, junto a especialistas de la Universidad Nacional de La Plata y del Hospital Interzonal de Agudos “Prof. Rodolfo Rossi”, demostraron que el nodo sinusal desempeñó un rol activo y determinante en la regulación de la variabilidad del ritmo cardíaco.

El nodo sinusal como regulador central del ritmo cardíaco

En sintonía con lo planteado, cabe destacar que el estudio se basó en el análisis de datos clínicos provenientes de miles de personas sanas y pacientes con diversas patologías cardíacas, y fue publicado en la revista Frontiers in Medicine.

El trabajo planteó que el sistema nervioso autónomo proporcionó un estímulo basal, pero que fue el nodo sinusal el que moduló ese estímulo y definió el patrón final de variabilidad de los latidos. Esta estructura, considerada el “marcapasos natural” del corazón, mostró características funcionales y geométricas que influyeron directamente en la secuencia de los impulsos eléctricos cardíacos.

A partir de este enfoque, el equipo identificó que el nodo sinusal presentó una estructura fractal cuya organización evolucionó a lo largo de la vida. Esa arquitectura permitió explicar las propiedades de escala observadas en la variabilidad del ritmo cardíaco y ofreció una herramienta conceptual para distinguir entre patrones normales y alteraciones asociadas a enfermedades.

Fibrosis cardíaca y nuevas oportunidades terapéuticas

Otro de los aportes centrales de la investigación fue la relación entre la fibrosis cardíaca y la estructura del nodo sinusal. El análisis reveló que la red de fibras de colágeno que rodeó y aisló eléctricamente al nodo sinusal no solo cumplió una función de sostén, sino que también determinó su geometría fractal y, en consecuencia, la variabilidad del ritmo cardíaco.

Este hallazgo permitió comprender por qué los cambios en la secuencia de los latidos aparecieron como una de las primeras manifestaciones de enfermedades cardíacas, incluso antes de que se alterara la frecuencia promedio del corazón. La muerte progresiva de cardiomiocitos y su reemplazo por tejido fibroso afectaron de manera temprana al nodo sinusal, modificando su funcionamiento.

Desde el punto de vista clínico, estos resultados abrieron la posibilidad de desarrollar terapias menos invasivas para el tratamiento de arritmias y otras patologías. El nuevo enfoque sugirió que intervenir sobre los procesos de fibrosis podría evitar procedimientos destructivos del tejido cardíaco, como la ablación por radiofrecuencia, que fue durante años una de las principales alternativas disponibles.

Un marcapasos argentino con enfoque innovador

En base a estos avances, el equipo de investigación impulsó el desarrollo de un nuevo tipo de marcapasos que incorporó la variabilidad del ritmo cardíaco, una característica ausente en los dispositivos disponibles actualmente en el mercado. Esta innovación fue patentada en la Argentina bajo la titularidad del CONICET, la UNLP y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

A diferencia de los marcapasos convencionales, que funcionaron con una estimulación periódica, el nuevo diseño buscó imitar la variabilidad natural del corazón. El objetivo fue preservar la dinámica fisiológica del ritmo cardíaco y evitar efectos adversos asociados a la pérdida de variabilidad, como el denominado “síndrome de marcapasos”.

El desarrollo del primer prototipo estuvo a cargo de un becario doctoral del CONICET especializado en ingeniería biomédica. El dispositivo fue concebido para permitir una programación flexible por parte del médico tratante, con el fin de adaptar su funcionamiento a las necesidades específicas de cada paciente y basar su uso en criterios clínicos y evidencia científica.

Aplicaciones futuras y vínculos con la enfermedad de Chagas

El impacto del hallazgo también se proyectó sobre el estudio de la enfermedad de Chagas, una patología endémica que afectó al sistema de conducción cardíaco incluso en etapas tempranas. Investigaciones previas del mismo equipo permitieron desarrollar el índice FN10, un biomarcador potencial para detectar alteraciones cardíacas a partir de la variabilidad del ritmo.

El análisis de pacientes con Chagas mostró valores significativamente distintos en comparación con individuos sanos, lo que reforzó la hipótesis de que los procesos fibróticos alteraron la geometría del nodo sinusal desde fases iniciales de la enfermedad. Esta información abrió la posibilidad de diseñar tratamientos que ralentizaran la progresión del daño cardíaco sin los efectos adversos de los fármacos actuales.

De este modo, el estudio consolidó una nueva mirada sobre el funcionamiento del corazón, integrando biología, física y medicina clínica. El conocimiento generado no solo redefinió conceptos centrales de la cardiología, sino que sentó las bases para desarrollos tecnológicos y terapéuticos con impacto directo en la salud pública.

Fuente fotografías: Conicet.

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