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Turismo de altura y patrimonio: los desafíos de intervenir la Cordillera de los Andes

Turismo de altura y patrimonio.
Turismo de altura y patrimonio.

El avance de proyectos turísticos en zonas de alta montaña reconfiguró el debate sobre cómo compatibilizar desarrollo económico, conservación ambiental y protección del patrimonio cultural en territorios de extrema fragilidad.

Por Florencia Belén Mogno

El turismo de naturaleza y montaña se consolidó en los últimos años como uno de los ejes centrales de la expansión turística en distintas regiones del país. La demanda de experiencias vinculadas al paisaje, el deporte y el contacto directo con entornos naturales impulsó la creación de recorridos de largo alcance que atravesaron zonas históricamente asociadas a la vida en altura y al tránsito humano.

Este crecimiento, sin embargo, planteó interrogantes profundos sobre el impacto de estas iniciativas en territorios sensibles. Las áreas cordilleranas concentraron ecosistemas frágiles y, al mismo tiempo, una densidad patrimonial significativa, con vestigios arqueológicos que dieron cuenta de ocupaciones humanas milenarias.

En ese escenario, comenzó a consolidarse la necesidad de incorporar criterios científicos y técnicos en el diseño de proyectos turísticos. La integración entre organismos de gestión, equipos especializados y áreas de investigación apareció como una condición indispensable para avanzar hacia modelos de desarrollo que no se limitaran a la explotación del paisaje, sino que contemplaran su preservación a largo plazo.

En ese marco se desarrolla el Sendero de Gran Recorrido de los Andes, una iniciativa impulsada en la provincia de Mendoza que buscó conectar el Parque Provincial Aconcagua con el Paso Pehuenche.

Según el informe al que accedió Diario NCO, el proyecto contempló un recorrido superior a los 500 kilómetros a través de la Cordillera de los Andes, integrando naturaleza, historia y patrimonio cultural.

Un proyecto de alcance provincial

En relación con lo expuesto anteriormente, la documentación consultada por este medio a propuesta fue concebida como un trabajo interinstitucional que involucró organismos públicos y privados,

En ese sentido, el reporte señaló y destacó que el objetivo apunta a generar un producto turístico de alta montaña sustentado en criterios de planificación territorial y conservación patrimonial.

La travesía inicial la planificó el grupo de andinistas “Los Libertadores” y contó con la participación de guardaparques provinciales, andinistas, integrantes de clubes de montaña y personal del Ejército. En ese contexto, se avanzó en el reconocimiento del trazado y en la evaluación de las condiciones necesarias para su eventual apertura al turismo.

El aporte científico

Según el informe, especialistas del CONICET participaron del proyecto mediante relevamientos sistemáticos destinados a identificar y registrar sitios arqueológicos ubicados a lo largo del sendero. La intervención científica permitió incorporar una mirada técnica orientada a minimizar el impacto del desarrollo turístico sobre el paisaje natural y cultural.

La campaña científica fue articulada a través de herramientas de vinculación del organismo e involucró a dos Unidades Ejecutoras. El Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET-UTN) estuvo a cargo del relevamiento desde el sur de la laguna del Diamante hacia el sur de Mendoza,

Mientras tanto, cabe señalar que el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, CONICET-UNCUYO) recorrió los tramos que incluyeron la laguna y el camino hacia el norte, hasta Punta de Vacas.

En una primera etapa del trabajo, cuya continuidad estaba prevista para 2026, se documentaron decenas de sitios inéditos y se elaboraron recomendaciones para su conservación. Esta información permitió anticipar posibles conflictos entre el trazado del sendero y áreas de alto valor arqueológico.

Ciencia, gestión y turismo sostenible

Desde el Ente Mendoza Turismo se destacó que el trabajo articulado con el CONICET aportó una mirada científica fundamental para la construcción del sendero. Según la documentación consultada por Diario NCO, esta articulación permitió avanzar en estudios, análisis y prospecciones necesarias para la manifestación de impacto ambiental que habilitara su apertura turística.

Además, se señaló que la provincia contaba con antecedentes de trabajo conjunto con organismos científicos en proyectos de alta montaña, como el Plan Estratégico de Alta Montaña, que incorporó análisis territoriales orientados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La información generada por los equipos científicos permitió elaborar informes sobre el potencial arqueológico del sendero, identificar riesgos de conservación y formular recomendaciones vinculadas a políticas de gestión y divulgación. De este modo, el Sendero de Gran Recorrido de los Andes se proyectó como una experiencia que articuló ciencia, turismo y conservación, con el objetivo de promover un desarrollo sostenible de la Cordillera mendocina.

Fuente fotografías: Conicet

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