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La economía a dos velocidades profundizó la crisis industrial y encendió alertas sobre el empleo

Economía. La economía a dos velocidades.
Economía. La economía a dos velocidades.

Hacia el cierre de 2025, el sector pyme continuó en retroceso, con caída del consumo, pérdida de puestos de trabajo y un escenario productivo cada vez más fragmentado.

Por Florencia Belén Mogno

El cierre de 2025 encontró a la economía argentina atravesada por una marcada heterogeneidad sectorial. Los indicadores oficiales mostraron dinámicas muy dispares entre actividades que lograron recomponerse y otras que permanecieron sumidas en la recesión, especialmente aquellas vinculadas al mercado interno y a la producción industrial.

Este comportamiento consolidó un modelo de crecimiento desigual, con sectores beneficiados por la dinámica macroeconómica y otros relegados por la caída del consumo, el encarecimiento de los costos y la apertura importadora. En este contexto, la industria manufacturera y las pequeñas y medianas empresas se ubicaron entre los rubros más afectados, con impactos directos sobre el empleo y el entramado productivo.

En ese sentido y de acuerdo con el material al que accedió Diario NCO, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) un informe que reflejó esta tensión. En octubre, la actividad creció un 3,2% interanual, aunque registró una caída del 0,4% en términos desestacionalizados, lo que evidenció una recuperación frágil y sin consolidación.

En ese aspecto, la entidad señaló que el repunte se concentró principalmente en sectores primarios y financieros, mientras que amplios segmentos de la economía real continuaron mostrando retrocesos.

Inflación a la baja y deterioro del mercado laboral

En materia de precios, la inflación de noviembre se ubicó en torno al 2,5 por ciento mensual y acumuló un 31,4 por ciento interanual, posicionando a la Argentina en el sexto lugar del ranking mundial.

Sin embargo, el proceso de desaceleración mostró un comportamiento desigual: los bienes se mantuvieron relativamente estables, mientras que los servicios registraron fuertes aumentos impulsados por tarifas, transporte y vivienda. El Observatorio IPA proyectó que el IPC de diciembre se ubicaría entre el 2,6 y el 3 por ciento.

Pese a la desaceleración inflacionaria, el mercado laboral continuó deteriorándose. Según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), en septiembre se contabilizaron 9,58 millones de trabajadores formales, lo que implicó una caída interanual de 65.000 puestos. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada superó los 317.000 empleos, acompañada por una reducción del número de empresas activas, que descendió a 492.223.

Por otro lado, la industria manufacturera profundizó su crisis hacia el cierre del año. El Índice de Producción Industrial (IPI) cayó un 2,9% interanual en octubre y confirmó que el sector permaneció en recesión.

La utilización de la capacidad instalada se ubicó apenas en el 61%, con retrocesos generalizados en ramas como textiles, caucho y automotriz, donde la ausencia de crédito y el avance de las importaciones limitaron cualquier perspectiva de recuperación.

El diagnóstico del Observatorio IPA y el reclamo industrial

En este escenario, el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) advirtió que la economía transitó el último tramo de 2025 bajo un esquema de “dos velocidades”, con un rebote concentrado y poco difundido.

En ese contexto y de acuerdo al informe consultado, la intermediación financiera y los hidrocarburos explicaron la mayor parte del crecimiento, mientras que los servicios ligados al mercado interno permanecieron en retroceso, configurando “un rebote limitado y poco difundido”.

A partir de ese diagnóstico, el presidente de Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato, alertó sobre las consecuencias sociales y productivas de este modelo. “La economía funciona a dos velocidades y las pymes industriales quedaron entre los sectores perdedores, con caída del empleo y una enorme incertidumbre sobre el futuro de las fábricas y de sus trabajadores”, sostuvo.

En esa línea, reclamó la “conformación de un plan industrial que instituya un financiamiento accesible, tarifas de servicios públicos diferenciadas para la producción, control de las importaciones e incentivo al consumo para que se reactive la demanda”, como condición para evitar una crisis recesiva permanente.

Críticas a la política económica y advertencias hacia 2026

Rosato cuestionó además la ausencia de una estrategia productiva integral. “El informe del Observatorio IPA confirmó que el Gobierno nacional decidió dejar librado al azar la supervivencia de las pymes industriales, no sólo por desatender la caída brutal del consumo y su efecto inmediato en las fábricas y el empleo, sino también por sostener la presión impositiva sobre el sector productivo mientras liberaba las importaciones de todo tipo”, afirmó.

De cara a 2026, el dirigente sostuvo que aún existía margen para revertir el escenario. “Estamos a tiempo de evitar la catástrofe. Si el ministro Luis Caputo se abre al diálogo con las entidades que representamos al corazón de la economía real, puede abrirse un camino de escape a una crisis social, porque algunas medidas pueden salvar a las fábricas nacionales”, concluyó.

El balance final del año dejó así una economía con superávit externo y crecimiento en sectores primarios, pero con una industria debilitada, consumo deprimido y un entramado pyme que cerró 2025 en una situación de alta vulnerabilidad.

Fuente fotografías: EMAE

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