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Impacto de la neumonía en la salud pública y la importancia de prevenirla

Neumonía. Impacto de la neumonía en la salud pública.
Neumonía. Impacto de la neumonía en la salud pública.

La infección respiratoria todavía se constituye como una de las principales causas de mortalidad en menores de cinco años.

Por Florencia Belén Mogno

La neumonía es una de las enfermedades respiratorias más graves que afectan a la población mundial, especialmente a los niños y niñas menores de cinco años. Se trata de una infección aguda que compromete los pulmones y puede generar complicaciones severas si no se detecta y trata a tiempo.

En este sentido, el impacto de la neumonía es significativo: es responsable de una gran proporción de hospitalizaciones pediátricas y todavía figura entre las principales causas de muerte en la infancia. A nivel global, las estadísticas muestran que millones de familias atraviesan episodios de esta enfermedad cada año, lo que refleja un desafío constante para los sistemas de salud.

En Argentina y de acuerdo con la información a la que pudo acceder Diario NCO, el escenario también genera preocupación. Según datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional, se notificaron casi 100 mil casos de neumonía, con una incidencia acumulada de 209,6 por cada 100 mil habitantes. Se trató del número más elevado desde el período posterior a la pandemia, lo que encendió las alarmas en las áreas de vigilancia epidemiológica.

Causas y síntomas que no deben pasarse por alto

Según el estudio consultado, la neumonía puede ser provocada por múltiples agentes infecciosos, desde bacterias hasta virus e incluso hongos. Entre los más frecuentes se encuentra el Streptococcus pneumoniae, responsable de la mayoría de los cuadros de origen bacteriano, y el Virus Sincicial Respiratorio, que suele afectar a lactantes y niños pequeños.

Los síntomas más habituales incluyen tos persistente, fiebre y dificultad para respirar. En los casos pediátricos, también puede manifestarse como rechazo a la alimentación, somnolencia excesiva o alteraciones en el estado de conciencia. Estas señales requieren atención inmediata para evitar que el cuadro avance a complicaciones más graves.

Especialistas de la salud coinciden en que la detección temprana es una herramienta fundamental para reducir el riesgo de hospitalizaciones y secuelas. Al respecto, la directora médica de MSD Argentina, Dra. Virginia Verdaguer planteóen rl informe que “la neumonía es una infección aguda que compromete los pulmones”.

“Hoy contamos con herramientas efectivas para prevenir algunos tipos de neumonía. El tratamiento oportuno y adecuado también puede evitar hospitalizaciones y salvar vidas”, añadió la especialista.

Estrategias de prevención y vacunación

Las políticas públicas de prevención resultan clave en la lucha contra la enfermedad. De esta manera, el Calendario Nacional de Vacunación incluye la aplicación de la vacuna contra el neumococo, una de las principales causas de neumonía bacteriana. Los esquemas contemplan tres dosis para niños y niñas a los 2, 4 y 12 meses de vida.

Asimismo, la vacunación se extiende a personas con enfermedades crónicas, inmunocomprometidos y mayores de 65 años, quienes presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones. Esta estrategia busca generar protección comunitaria y disminuir la circulación de los agentes infecciosos en la población.

Sin embargo, las vacunas no son la única medida necesaria. La promoción de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, el acceso a una alimentación equilibrada y el control de factores ambientales (la exposición al humo de tabaco o a la contaminación intradomiciliaria), son acciones que fortalecen el sistema inmunológico infantil y reducen la incidencia de la enfermedad.

Desafíos para el sistema de salud

El abordaje de la neumonía implica también mejorar el acceso al diagnóstico oportuno y garantizar la disponibilidad de tratamientos adecuados en hospitales y centros de atención primaria.

Esto es especialmente importante en zonas rurales o en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos, donde las demoras en la consulta médica pueden aumentar el riesgo de complicaciones.

La capacitación de los equipos de salud en la identificación rápida de casos, la comunicación de alertas epidemiológicas y la implementación de protocolos de atención basados en evidencia son componentes fundamentales para reducir el impacto de la enfermedad en la población.

Por otra parte, la sensibilización social resulta indispensable. Generar campañas de información sobre los síntomas de alarma y la importancia de cumplir con el calendario de vacunación permite que las familias reconozcan los signos iniciales y busquen atención médica de manera temprana.

Una tarea de prevención permanente

La neumonía aún representa un desafío para la salud pública, pero es una enfermedad prevenible en gran parte de los casos. El trabajo coordinado entre el Estado, las instituciones médicas y la comunidad es crucial para reducir la carga de esta infección en los próximos años.

Reforzar las estrategias de vacunación, mejorar los entornos de crianza y promover hábitos saludables son pasos necesarios para proteger a la población más vulnerable. La meta es clara: evitar que una infección tratable siga cobrando vidas que podrían salvarse con intervención oportuna.

En este marco, la prevención debe ocupar un lugar prioritario en la agenda sanitaria. El compromiso colectivo, sumado a políticas públicas sostenidas, permitirá avanzar hacia un escenario en el que cada vez menos familias enfrenten las consecuencias de esta enfermedad.

Fuente fotografías: redes sociales.

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