
La Licenciatura en Nutrición desarrolló Pequeñas Unidades Productoras de Alimentos Artesanales (PUPAA) para promover capacitación, producción local y acceso a alimentos saludables, fortaleciendo la economía popular y la vinculación comunitaria.
Por Florencia Belén Mogno
La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) creó las Pequeñas Unidades Productoras de Alimentos Artesanales (PUPAA) con el objetivo de brindar herramientas concretas a grupos comunitarios.
De acuerdo con la información a la que pudo acceder Diario NCO, la iniciativa combinó formación, producción local y comercialización segura, consolidando la participación estudiantil y el compromiso social en el conurbano bonaerense.
Según explicó Rodrigo Clacheo, coordinador de la Licenciatura en Nutrición en el informe, las PUPAA contaron con la convalidación de la Provincia de Buenos Aires, lo que les otorgó figura legal para producir, vender y participar en ferias bonaerenses. Esto permitió que los proyectos no solo elaboraran alimentos, sino que también accedieran a registros oficiales y generaran emprendimientos sostenibles en el tiempo.
El objetivo central consiste en ofrecer a la comunidad conocimientos y recursos para elaborar productos con valor social, incorporando conceptos de nutrición, gestión y soberanía alimentaria, y fomentando un entramado solidario de cooperación.
Un entramado colectivo
Una de las PUPAA se llamó Micelio y funciona en el Centro de Formación Profesional N° 404 de Martín Coronado. Andrea Gómez Navarro, integrante del proyecto, recordó en el reporte que surgió a partir de un programa de la UNTREF en el marco del Plan Nacional Argentina contra el Hambre.
El grupo adoptó el nombre Micelio inspirado en la red que sostiene a los hongos, reflejando la dimensión colectiva del proyecto y la importancia de los vínculos comunitarios. Allí elaboraron budines, muffins, galletitas y talitas, la mayoría veganos y todos con materias primas agroecológicas.
La comercialización se orientó a circuitos asociativos, incluyendo cooperativas como Biopandora, Caracoles y Hormigas y Alimentos Cooperativos. Para los integrantes, mantener esta red solidaria constituyó un componente central del proyecto, más allá de la producción de alimentos.
Educación, oficio y transformación social
Por otra parte, la segunda PUPAA, denominada La Germán, se desarrolló en el barrio Ejército de los Andes, conocido como Fuerte Apache, en articulación con la agrupación Germán Abdala y la Red de Intercambio Técnico de la Economía Popular (RITEP).
El espacio se equipó desde cero con hornos eléctricos, fermentadoras, heladeras, freezer, amasadoras, sobadoras, mesadas y utensilios de cocina, brindando condiciones para la producción de alimentos saludables.
La llegada de la UNTREF fortaleció esa senda, ofreciendo herramientas de gestión, administración y formación especializada en alimentos saludables. El apoyo incluyó capacitación técnica, cursos de manipulación de alimentos avalados por la Provincia y asistencia en el uso de equipamiento, fortaleciendo la autonomía de los grupos participantes.
Producción, identidad y autogestión
Mientras tanto, en La Germán, un grupo de mujeres elaboró panes, budines, prepizzas, galletitas, panes dulces, turrones y productos innovadores como papas fritas de polenta y torta de lentejas. Vélez resaltó que las participantes adquirieron confianza y empoderamiento, lo que se reflejó también en sus hogares y familias.
El proyecto buscó consolidarse en el mercado formal de alimentos saludables, con objetivos de escalabilidad, mejora de calidad y posicionamiento local frente a grandes empresas. La autogestión se presentó como principio central, priorizando la capacitación y el crecimiento autónomo por sobre la dependencia de ayudas externas.
Estos procesos demostraron que el vínculo con la universidad podía generar cambios profundos. Los estudiantes no solo aplicaron conocimientos en nutrición, sino que también se involucraron en problemáticas concretas de los barrios, fortaleciendo la educación basada en la experiencia y la acción comunitaria.
Alimentación saludable como derecho y motor de economía popular
Uno de los ejes del programa consistió en promover la alimentación saludable como un derecho. Las PUPAA incentivaron la producción de alimentos accesibles, nutritivos y culturalmente significativos, generando alternativas frente a productos ultraprocesados.
El reporte destacó que “son pequeñas cocinas que, con apoyo institucional y creatividad comunitaria, lograron abrir caminos de inclusión, trabajo y alimentación digna”. La UNTREF, mediante financiación pública y transferencia docente, consolidó dos PUPAA en Tres de Febrero, con miras a continuar expandiendo la experiencia.
En un contexto de incertidumbre económica, estas iniciativas mostraron cómo la universidad pública puede impactar en la vida cotidiana de los vecinos, estableciendo un puente entre formación profesional, economía popular y compromiso social.
Fuente fotografías: Untref.
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