Número de edición : 9004

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Conejo Blanco: la casa esotérica pionera en Argentina

El Tarot. Conejo Blanco: la casa esotérica pionera en Argentina.
El Tarot. Conejo Blanco: la casa esotérica pionera en Argentina.

El espacio ubicado en el barrio porteño de Villa Devoto aborda disciplinas como el tarot, la numerología, entre otras actividades.

Por Florencia Belén Mogno

Desde hace décadas, el interés por el esoterismo y las disciplinas simbólicas crece en paralelo con la búsqueda de sentido en un mundo marcado por la incertidumbre y la aceleración. Así, el tarot, la numerología y el esoterismo se presentan como herramientas para explorar la mente y el espíritu.

La integración de distintas disciplinas que estudian el símbolo refleja la multiplicidad de caminos posibles hacia el autoconocimiento. Desde la escritura y la psicología hasta terapias florales y la numerología, estas prácticas convergen en la posibilidad de interpretar la realidad como un texto lleno de significados.

En este contexto se inscribe Conejo Blanco, la primera casa esotérica de la Argentina. Creada por la especialista María Eugenia Kromholc, el espacio funciona en el barrio porteño de Villa Devoto. En ese sentido, en esta primera parte de la entrevista, Diario NCO dialogó con Kromholc sobre su recorrido, las características de las disciplinas en las que se desempeña y además reflexionó respecto de la mirada actual sobre las mismas.

Derribar mitos

En principio, ¿cómo fueron tus primeros acercamientos al mundo esotérico y qué experiencias sentís que marcaron el inicio de este camino multidisciplinario que hoy desarrollás?

M.E.K: Mis primeros acercamientos fueron como quien tropieza con un hilo invisible. No hubo un inicio puntual sino una serie de llamados: libros que aparecían, conversaciones que dejaban ecos, símbolos que se repetían en sueños. El tarot llegó temprano, como un lenguaje que ya conocía de alguna vida anterior. Después vinieron las flores, los números, la alquimia de las palabras. Todo se fue entrelazando sin que yo lo buscara con estrategia: más bien me dejé arrastrar por lo que se revelaba. Creo que lo que marcó el camino fue la certeza de que lo simbólico no es adorno, sino la médula de la vida.

Tu recorrido abarca el periodismo, la escritura, el tarot, la numerología, las terapias florales y hasta la psicología.

¿Qué lugar ocupa cada una de esas disciplinas en tu vida y cómo lograste integrarlas en una propuesta coherente?

M.E.K: El periodismo me enseñó a investigar, a no conformarme con lo superficial. La escritura es mi casa, el lugar donde todo se ordena. El tarot me da imágenes para atravesar lo indecible; la numerología me muestra la arquitectura oculta; las flores me enseñan que toda herida puede encontrar un remedio en la naturaleza. Y la psicología, ahora en estudio, me da un mapa académico para dialogar con aquello que siempre sentí desde lo arquetípico. La coherencia surge porque todas estas disciplinas hablan de lo mismo: de cómo el alma busca sentido.

Si tuvieras que describir brevemente al tarot, a la numerología y el esoterismo, ¿qué podrías contarnos de estas disciplinas?

M.E.K El tarot es un espejo vivo: cada arcano es una puerta. La numerología es la gramática secreta de ese espejo, la cifra que sostiene la imagen. Y el esoterismo, más que una disciplina, es una mirada: la disposición a leer la realidad como un texto simbólico donde nada es casual. A diferencia de lo exoterico —que ofrece dogmas y mandatos, indicaciones de lo que “hay que hacer”—, lo esotérico propone un viaje hacia adentro: escucharse, reconocerse, interpretar los símbolos como mensajes que se despliegan en diálogo con el alma. Es el pasaje de obedecer una norma a descubrir un sentido.

Y en sintonía, ¿cuál es tu mirada sobre el tarot como lenguaje simbólico y como medio de autoconocimiento en tiempos donde aún se lo subestima o se lo asocia simplemente con lo predictivo?

M.E.K: El tarot no predice: revela. Nos devuelve a nosotros mismos en un espejo arquetípico. Lo predictivo es apenas un uso menor, como querer usar una sinfonía para marcar la hora. El verdadero poder del tarot está en mostrarnos lo que no queremos ver, en iluminar lo que el yo consciente oculta. Jung veía en las cartas un lenguaje de arquetipos, esas imágenes primordiales que nos habitan más allá de la historia personal. Hillman, en cambio, nos recuerda que el inconsciente no habla en conceptos, sino en imágenes, y que allí radica su fuerza: la imagen abre, no clausura. En ese sentido, el tarot es un diccionario vivo del alma, un atlas de imágenes que traduce lo invisible en figuras con las que podemos dialogar.
La lectura predictiva condiciona, cierra, no abre. El tarot, en cambio, es pregunta antes que respuesta: un umbral hacia lo que todavía no sabemos de nosotros mismos.

En la próxima edición de Diario NCO se publicará la segunda parte de la entrevista realizada con María Eugenia Kromholc, creadora de Conejo Blanco, la primera casa esotérica de la Argentina para conocer más detalles sobre este proyecto y su historia con el esoterismo.

Para conocer más sobre Conejo Blanco: Web: https://experienciaesoterica.com/

Instagram: @mariukrom y @tiendaesotericaconejoblanco

YouTube: https://www.youtube.com/@experienciaesoterica

Fuente fotografías: María Eugenia Kromholc.

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