
Julia Altieri se acercó a NCO para reiterar el reclamo que presentó en 2011: “Es una empinada, está toda rota y ya van varias veces que me doblo el tobillo. Hay gente mayor que vive por la zona y puede caerse”, dijo la mujer. El problema mayor, según explicó, es que la bajada termina en la calle.
Nora Adámoli
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Se trata del camino ubicado en la intersección de PVilla Madero: Una vecina pidió que arreglen la bajada de un paso a nivelen Villa Madero. Según la vecina, esa es la única forma de salir de las vías y, contrariamente, se encuentra en muy mal estado. Así, agregó que desde que comenzó a deteriorarse, hay personas que “han sufrido luxaciones y desgarros”.
Anteriormente, la mujer había declarado a este medio que se había luxado un tobillo por el mal estado en el que está esa parte. “Tenemos miedo porque podría pasar algo más grave”, había comentado. En estos días, el hecho volvió a repetirse.
Por eso y, “aprovechando la época electoral”, se acercó para pedir algún tipo de mejora o señalización vial para que quienes pasen por allí, no tengan mayores inconvenientes y puedan evitar un accidente que podría traerle complicaciones peores que una caída, ya que el camino finaliza en la calle.
¿Qué decía en 2011?
“Hicieron la colectora sobre la calle Pedro de Mendoza. Ahora continúan haciendo obras allí, pero no le están dando importancia al paso que queda del otro lado de las vías por donde pasa el tren”, explicó la vecina y en este sentido, explicó que se construyó un paso peatonal de ambos lados, pero la parte que da a Pedro de Mendoza y Culpina está roto y con pozos, por lo que varias personas han sufrido tropezones y caídas.
En este sentido agregó que como es una zona residencial, en el lugar habitan muchas personas mayores y mamás con chicos pequeños, por lo que el cuidado y la atención tienen que ser plenas.
Por esta razón, señaló que ya hubo abuelos que se tropezaron y aunque estos casos no terminaron en una caída, generaron sustos y algún que otro mareo. El miedo es aún mayor si se tiene en cuenta que la calle a la que desemboca este paso es muy transitada, por lo que un resbalón puede derivar en una tragedia.
Según destacó, en la actualidad, la situación es la misma. Cabe remarcar que este espacio no está cubierto completamente de cemento, por lo que es dificultoso bajar ya que quien camina por allí puede “patinar” con el barro que se forma o trastabillar al encontrarse con una piedra.
Una obra no terminada que causó malestar entre los vecinos
En febrero último, la mujer también había dado cuenta de que en Culpina y Paunero estaban realizando una repavimentación. El mayor problema, asegura, es que no lo hicieron a nivel y les quedó un gran pozo que se colma de basura y de agua. “Señalizaron con unas soguitas que sacaron los chicos del barrio y a la noche, los automovilistas ya tuvieron accidentes”, dijo.
En este sentido, había aclarado que el problema que preocupaba a la zona, tanto a los vecinos como a quienes pasan por allí con sus vehículos, era que el lugar no estaba plano. “Es decir, quedó como un gran foso, en el que se instala el agua de lluvia y de las casas. Es muy difícil el estado que estamos viviendo, especialmente en los días de calor, ya se están juntando bolsas de residuos y materiales varios que tira la gente. Esto se está convirtiendo en un gran basural. La señalización que pusieron es provisoria, los chicos del barrio la rompen y estamos teniendo el inconveniente de que la gente no se da cuenta a la noche de que está todo roto”, dijo en aquella oportunidad.
Hoy, las cosas están mejores. “Hicieron el asfalto otra vez”, comentó Julia agradecida. Todo volvió a la normalidad. Por eso, guarda esperanza con que este diminuto arreglo, que para los vecinos es muy importante, se realice pronto.



