
El 31 de enero del año de 1908 nacía un hombre imprescindible de la cultura nacional Don Atahualpa Yupanqui, quien supo decir mejor que nadie de la realidad del hombre y su tierra.
Prof. Carlos Alberto Scavuzzo
Importante compositor, poeta, intérprete, canta-autor, músico, que nos ha dejado obras fundamentales de trascendencia nacional y que nos hacen reconocibles en el mundo más allá de los idiomas.
Nacido en la provincia de Buenos Aires (Campo de la Cruz) y profesó distintas profesiones: maestro de escuela, tipógrafo, cronista y transitando las provincias del noroeste conoció la riqueza musical de la región sus instrumentos musicales, su riqueza humana y sus paisajes.
Recorrer cualquiera de las obras es identificarnos con situaciones y paisajes llenos de vigencia que va más allá de los tiempos (Cachilo dormido-Camino del indio-Coplas del payador perseguido-El arriero-El poeta-Indiecito dormido-La alabanza-La añera-Las preguntitas-Le tengo rabia al silencio-Los ejes de mi carreta-Los hermanos-Luna tucumana-Milonga del solitario-Nada más-Piedra y camino-Sin caballo y en Montiel-Tú que puedes, vuélvete-Viene clareando- Zamba del grillo.)
Lejos de abstracción en la cual se podría pensar en que se sumerge un artistas, don Atahualpa se comprometió en un proyecto político que lo llevo a convertirse en exiliado en la década del 30, persecución en el gobierno peronista, y las distintas dictaduras.
Como hombre de principios del siglo pasado, su preocupación por la cultura en general es junto a los grandes poetas del tango parte de esta enorme herencia que recibimos los argentinos y que debemos conservar y engrandecer porque son ellos los que nos enseñaron el camino de nuestra identidad cultural



