Número de edición : 9000

La Matanza

Alegatos – Primera parte: anteúltima audiencia del año del juicio por la Brigada de Investigaciones de San Justo

Alegatos – Primera parte: anteúltima audiencia del año del juicio por la Brigada de Investigaciones de San Justo.

Con la segunda parte del alegato fiscal continuó el debate por uno de los CCD más grandes del conurbano oeste en dictadura.

El fiscal Agustín Vanella no dejó lugar a dudas respecto a la actuación del personal policial imputado y detalló sobre 50 de los 84 casos que forman parte de la acusación. La exposición continuará en la audiencia de este miércoles sobre el resto de los casos y el pedido de penas para todos los acusados.

En la audiencia anterior el fiscal, Alejandro Alagia, expuso el tramo acusatorio referido a la zonificación militar y el rol del Destacamento de Inteligencia 101 en ese esquema represivo, las responsabilidades individuales de los represores de esa dependencia y de los civiles del gobierno provincial y una particular calificación de los delitos enrostrados a los genocidas como secuestro coactivo, además de los homicidios y delitos sexuales.

El jefe

Ahora el fiscal Agustín Vanella desarrolló el rol de la Policía Bonaerense en el genocidio y las responsabilidades individuales de los nueve exuniformados imputados de la causa.

En principio acusó al exdirector general de Investigaciones, Miguel Osvaldo Etchecolatz, que siguió el juicio desde el Hospital Central Penitenciario de Ezeiza, por 53 secuestros coactivos y tormentos y nueve 9 homicidios ocurridos en San Justo mientras ocupó el cargo.

Vanella rememoró el testimonio de Lino Agüero, hermano del desaparecido Alfredo Agüero, de 17 años, secuestrado en La Tablada en 1977 y llevado primero a la Brigada de San Justo y luego al Pozo de Banfield, quien dijo que en diciembre del ‘77 fue a la Jefatura de Policía con su padre a reclamar por su hermano.

En el lugar los recibió el represor Etchecolatz. Lino Agüero dijo en este juicio que “Etchecolatz le gritaba que mi hermano no era ningún menor de edad. ‘Tu hijo es un montonero y ha sido ajusticiado’ le dijo a mi padre, y cuando le pidió el cuerpo, el ya condenado por otras causas le respondió que ‘si uno comete un asesinato, se protege para que no lo encuentren’”.

Cabe recordar que como director general de Investigaciones, Miguel Osvaldo Etchecolatz tenía el control directo sobre las Brigadas de Investigaciones -entre ellas la de San Justo- con posibilidad cierta de impartir órdenes y ejercer pleno control sobre el lugar.

Etchecolatz, símbolo de la represión de la bonaerense de Ramón Camps en nuestra región, ha sido condenado en el proceso de 2006 en el que mandó a desaparecer a Jorge Julio López, en la causa “Circuito Camps”,  en los homicidios de Marcelo Bettini y Luis Bearzi, en la causa “Favero-Álvarez” y por crímenes cometidos en los CCD Puente 12 y Comisaría de Monte Grande.

Pero además está detenido a la espera de juicio en las causas “Pozo de Quilmes”, “Pozo de Banfield”, “El Infierno” de Avellaneda, residual de “Pozo de Arana” y por el secuestro y las torturas al ex diputado provincial del Frejuli, Mario Medina, y en el expediente 7421 en instrucción en el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°1 de Lomas de Zamora.

Este año el genocida recibió dos importantes reveses judiciales ya que la Corte Suprema rechazó los recursos que presentó buscando la domiciliaria y el cómputo de las penas que recibió bajo el régimen del 2×1.

Los comisarios

Respecto a Alejandro Menichini, jefe de la Brigada de San Justo entre julio del ’76 y septiembre de 1977, la fiscalía le imputó 18 secuestros y tormentos, la privación de la libertad de la niña María Lavalle y delitos sexuales cometidos contra la víctima José Eduardo Moreno.

En la declaración indagatoria en este debate, Menichini se despachó diciendo que él se limitó a entregar la dependencia a las Fuerzas Armadas y no tenía dominio sobre el sector de celdas y de seguridad ya que “por escrito pasaban a autoridad militar”. La excusa de la existencia de “áreas militares exclusivas sin control policial” en los CCD es una estrategia vetusta de los represores, ya que está probada la actuación coordinada y conjunta milita-policial en la represión, aunque la policía estuviera formalmente subordinada a las FFAA.

Además Menichini intentó justificar que no estuvo a cargo de la Brigada hasta septiembre del ’77 sino hasta fines de agosto de ese año, cuando fue relevado junto con el subjefe Juan Carlos Ojeda por “haber perdido la confianza de sus superiores”. El fiscal Vanella recordó que fue relevado del cargo por delitos comunes, en una causa por secuestro extorsivo.

Al represor Roberto Armando Félix, subcomisario y subjefe de la Brigada de San Justo entre febrero y diciembre de 1978, se le imputaron 23 secuestros y tormentos y delitos sexuales sobre las víctimas Adriana Chamorro, Jorge Heuman y Olga Araujo.

Contradicciones

El fiscal Vanella rebatió la estrategia de la defensa de Felix, quien desde la primera indagatoria de marzo de 2012 viene insistiendo en que en el período que se le imputa no estuvo en San Justo, sino haciendo un curso en la Escuela Superior de Policía Adolfo Marsillach con sede en el predio de Bomberos en La Plata.

La defensa, para probar tal cosa, llamó a testimoniar a tres ex camaradas del comisario y a dos compañeras de escuela de su hija. El testigo de la defensa Armando Greco, policía retirado y ex compañero de Félix en la Escuela Superior en el curso de subcomisario en 1978, dijo en el debate que los policías percibían el sueldo en la escuela cuando estaban realizando el curso.

Otro testigo de la defensa, Hugo Silva, también policía retirado y ex compañerito de Félix en la Escuela Superior, dijo en este debate que lo veía en los cursos en el año ’78, que la escuela era un destino en sí y al ingresar al curso se perdía la dependencia original hasta terminar el curso y ser asignado a otro destino. También afirmó que como perdían el destino anterior al curso, cobraban su sueldo en la misma escuela.

En marzo de 2012 ante el juez Manuel Humberto Blanco el represor dijo que en diciembre de 1977 estuvo a cargo de la Subcomisaría de Solano, en el partido de Quilmes, y que fue designado interinamente a cargo de la Comisaría 1° de Quilmes, ya que el titular anterior fue ascendido y se esperaba una nueva designación.

Agregó que ya por entonces había salido la convocatoria al curso en La Plata y que una vez relevado de Quilmes, donde estuvo un mes, le dieron las vacaciones hasta que se presentara al curso, pero que en paralelo le salió la designación en la “Brigada de Morón, pero con destino fijo en la escuela superior”.

Finalmente adujo que nunca fue segundo jefe de la Brigada y que nunca prestó servicio allí porque estaba afectado con destino en el curso en la Escuela Superior y que solo fue a San Justo una vez al mes a cobrar el sueldo.

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