El Hidrógeno acumula una interesante variedad de ventajas a la hora de presentarse como fuente energética alternativa. Sus posibilidades lo hacen apto, a la vez, como complemento o como sustituto de los combustibles convencionales.
“En el mundo entero hay un mayor requerimiento de energía debido a que el crecimiento de la población mundial es continuo. Por eso, es necesario que otras fuentes de energía sean tomadas como una opción diferente frente a aquellas que hoy se consideran como tradicionales o normales”, explicó a TELAM José Luis Aprea, un ingeniero químico postgraduado en Economía, Ambiente y Sociedad y que es jefe de Tecnología de la Planta Industrial de Agua Pesada de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
“Argentina tiene experiencia —y es líder mundial— en la asimilación de la tecnología para utilizar Gas Natural Comprimido (GNC), pero el Hidrógeno también podría reemplazar en el futuro a combustibles como la nafta y el gasoil, que son hidrocarburos que ya han pasado el pico de existencia y de extracción y que están claramente en retracción”, sostuvo.
“El cambio por GNC ya es una ventaja desde el punto de vista ambiental. Pero también se podría ir incorporando algo de Hidrógeno al GNC. Eso es lo que se está haciendo ahora mismo en el Instituto de Tecnología y Desarrollo Sustentable de la CNEA”, agregó Aprea, quien además es director de la revista “Hidrógeno”, editada por Asociación Argentina del Hidrógeno (AAH).
¿Cómo se obtiene el Hidrógeno? Hay varios métodos y fuentes posibles, pero la más limpia de ellas es por electrólisis del agua. En otras palabras, cualquier fuente alternativa de energía eléctrica —solar, eólica, geotérmica— aplicada al agua, permitiría crear un ciclo virtuoso para la obtención de este elemento.
“El Hidrógeno se puede utilizar también como vector, para volver a obtener energía eléctrica cuando sea necesario”, explicó Aprea. Es que, según el especialista, “es necesario entender que el Hidrógeno no es sólo un combustible, sino que es también un transportador. Un vector energético, sería la forma más correcta de definirlo. Es un producto que permite transportar la energía y convertirla, sin que ese producto participe como tal”, explicó.
Pero el Hidrógeno no sólo se destaca por sus excelentes condiciones a la hora de cuidado del medioambiente. También tiene otros aspectos a resaltar. Tal es el caso de su buena cuota de seguridad. Según la AAH, el elemento no detona al aire libre, no se descompone, no entra en combustión espontánea, no es corrosivo, no emana olor, no pone el agua en peligro y no es tóxico, a menos que contenga impurezas,
“Si no se realiza un cambio, se producirán consecuencias, como las que ya están ocurriendo en distintas partes del mundo”, alertó Aprea, en referencia al calentamiento global producido por la combustión masiva de combustibles fósiles.