
Publicaciones como Historietas por la Identidad y ESMA permiten abordar la última dictadura cívico-militar en las aulas, fomentando la reflexión crítica, el ejercicio de la memoria y la educación en derechos humanos.
Por Florencia Belén Mogno
El abordaje de la última dictadura cívico-militar en la educación argentina aún en el presente constituye un desafío. La combinación de relatos históricos, testimonios y materiales didácticos resulta clave para que estudiantes comprendan la magnitud del terrorismo de Estado y sus efectos sobre la sociedad.
En este contexto, las novelas gráficas emergen como herramientas poderosas para este propósito: su lenguaje visual permite aproximarse a hechos complejos desde una perspectiva accesible y emotiva, y favorece la reflexión crítica y la construcción de memoria colectiva.
En ese sentido y en el marco de este análisis de Diario NCO, cabe destacar que más allá de la narración histórica, estas obras facilitan el diálogo en el aula y abordan aspectos de la dictadura, como la desaparición forzada de personas, la persecución y los efectos sobre familias y comunidades.
De esta manera, al ofrecer relatos cercanos y visualmente atractivos, las historietas permiten a los estudiantes vincularse con la historia de manera más profunda, generando empatía y conciencia sobre la importancia de los derechos humanos.
El impacto de este tipo de publicaciones se potencia cuando las escuelas cuentan con material que combina rigor histórico y creatividad narrativa. La mezcla de testimonios, ilustraciones y contextos históricos permite que la lectura no solo informe, sino que también invite a cuestionar, interpretar y conectar hechos pasados con la sociedad actual.
Historietas por la Identidad: memoria y búsqueda
En principio se destaca Historietas por la Identidad, que constituye una antología surgida de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y promovida por las Abuelas de Plaza de Mayo. La misma reúne relatos sobre nietos y nietas apropiados durante la dictadura, contados por guionistas y dibujantes que trabajaron con información limitada, complementando los relatos con elementos de ficción cuando fue necesario.
La publicación combina distintos estilos visuales y narrativos, incluyendo collage, dibujos abstractos y fotografías, para transmitir tanto el horror de la época como la ternura y la perseverancia de las familias que buscan a sus seres queridos.
Además, la obra funciona como un recurso educativo que promueve la reflexión sobre la identidad, la memoria y la justicia, y permite a les estudiantes acercarse a la historia reciente de manera crítica y sensible.
ESMA: crónica visual de un centro clandestino
Por otra parte, también se encuentra la novela gráfica ESMA, publicada por Evaristo Editorial en 2019, ofrece una crónica del horror vivido en la ex Escuela de Mecánica de la Armada, hoy Museo Sitio de la Memoria.
A través del trabajo conjunto del guionista Juan Carrá y el ilustrador Iñaki Echeverría, la obra narra historias verídicas de secuestros, desapariciones y juicios de lesa humanidad, combinadas con un hilo narrativo ficcional que sigue a un periodista cubriendo la Megacausa.
Con dibujos a lápiz en tonos grises, la historieta logra transmitir hechos traumáticos de manera accesible, sin perder la intensidad de las experiencias de víctimas y sobrevivientes. Esta propuesta visual facilita su uso en las aulas como herramienta didáctica, permitiendo trabajar la memoria histórica y los derechos humanos a través de un formato cercano y comprensible para les estudiantes.
Implicancias de las publicaciones
En sintonía con lo planteado, cabe mencionar que ambas obras destacan por su capacidad de conectar hechos históricos con experiencias humanas, ofreciendo recursos que fortalecen la educación en derechos humanos y promueven la reflexión sobre la importancia de la memoria y la justicia.
En ese sentido, la circulación de este tipo de materiales en escuelas y espacios de formación permite que estudiantes y docentes accedan a materiales de calidad para abordar la dictadura de manera crítica y significativa.
La utilización de novelas gráficas para abordar la dictadura cívico-militar evidencia cómo el arte y la narrativa visual se consolidan como herramientas educativas fundamentales. Estas obras no solo facilitan la comprensión de hechos históricos complejos, sino que también promueven el pensamiento crítico, la empatía y el compromiso ciudadano.
En esa línea y para concluir, se destaca que, al integrar testimonios, contexto histórico y recursos visuales, este tipo de obras permiten a docentes y estudiantes enfrentar los desafíos de la enseñanza de la memoria y fortalecer la conciencia sobre los derechos humanos en la sociedad contemporánea.
Fuente fotografías: Facebook.com
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