Número de edición : 8979

La Matanza

Cuando la amistad sirve para ayudar a los demás

Cuando la amistad sirve para ayudar a los demás.

Matías Ramallo es integrante del comedor El Galardón que asiste a cerca de 130 chicos, algunos adultos y otros tantos mayores de edad para darles un plato de comida y enseñanzas para tener herramientas en la vida.

Ubicado en Rafael Castillo, desde hace más de diez años por la iniciativa del pastor Germán y la ayuda de sus amigos que se fueron sumando con el correr del tiempo, este comedor intenta paliar un poco la desigualdad social que se profundiza cada día más en el país, con un plato de comida caliente y herramientas para poder progresar en la vida.

En una nueva emisión de Haciendo Radio, producción del Diario NCO (lunes, miércoles y viernes de 13 a 15 por la AM 850) el entrevistado inició su charla al contar cómo nació todo y precisó que “el comedor El Galardón queda en Rafael Castillo y hace diez años está a cargo del pastor Germán que arrancó el proyecto. Yo me sumé hace aproximadamente dos años, ya que con Germán somos amigos de la infancia”.

Ubicado en el barrio 20 de diciembre, uno de los emplazamientos más postergados de La Matanza, en la actualidad asiste a casi 130 chicos, además de los padres y algunas personas grandes que también se acercan. “Se fue sumando la cantidad de chicos lamentablemente”, se apenó el integrante del comedor.

Esta realidad no escapa de lo que sucede marcadamente en la provincia de Buenos Aires, en la que el 35 por ciento de los niños del conurbano bonaerense se alimenta en comedores, merenderos comunitarios o copas de leche.

“La gente quiere ayudar mucho”

Más allá del motor que significa dar una mano a los niños para verlos crecer, la gente de este comedor no trabaja sola y recibe ayuda desde distintos lugares. “La gente quiere ayudar mucho. Es muy solidaria la gente. A veces le falta el empujoncito de ver la realidad y querer colaborar”, confió el entrevistado.

En sintonía, reveló que no solo le dan algo de comer a los jóvenes, sino que también intentan darle otras enseñanzas y detalló que “no solo le damos alimento, sino que también le damos apoyo escolar y talleres para que el día de mañana puedan salir adelante, que los chicos crezcan con una herramienta para la vida y no solo llenarles la panza”.

Asimismo, sobre la difícil realidad que se vive en el país planteó: “La crisis social todos la vemos, la vivimos y la sufrimos y aportamos nuestro granito de arena junto a otra gente de muchos lados que también colabora, aunque no sea lindo decir que se abre otro merendero”.

“Es lindo trabajar con tus amigos”

La amistad de todos los que conforman El Galardón es una base sólida que refuerza las ganas de ayudar y sobre esto el entrevistado remarcó que “es lindo trabajar con tus amigos, es fortalecedor y enriquecedor. Aprendemos mucho y la idea es que ese amor que tenemos para dar, dárselo a los chicos y que ellos crezcan con otra mirada, con algo de amor”.

A su vez contó que están recibiendo herramientas desde la gestión de Verónica Magario hace alrededor de tres meses: “Hace poco comenzamos a recibir una ayuda del Municipio (La Matanza) que nos vino bien porque estábamos sobrepasados de necesidades. Vieron lo que nos faltaba y nos pusieron primeros en la lista”.

Por último, puntualizó la forma en que se financian para seguir adelante y concluyó que “tratamos de hacer eventos para juntar cosas. A veces lo hacemos con bandas de músicas para poder recibir donaciones. Además nos gustaría triangular ayuda con otros merenderos. Trabajar en red, todos juntos. Estamos buscando lugares que quieran participar”.

Para acercar donaciones de cualquier tipo pueden buscarlos en la red social Facebook como “Comedor El Galardón” o sino en su cuenta de Instagram como “El Galardón”. Un pastor y sus amigos, casi 130 chicos, más otros adultos y unos cuantos ancianos. Frente a necesidades urgentes se erige la solidaridad más concreta de gente que da todo lo que tiene para se achique la creciente desigualdad y los niños sueñen con un buen futuro.

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