Número de edición : 9002

Espectáculos

El rock como brújula vital: los comienzos de Gitano Herrera

El rock como brújula vital.

Rock. Desde los primeros acordes en la batería de un compañero de colegio hasta la guitarra y la composición de canciones, Gitano Herrera construyó un camino musical que combina pasión, exploración y homenaje a sus referentes.

Por Florencia Belén Mogno

La música muchas veces funciona como un catalizador que transforma la vida de quienes la practican, especialmente en la adolescencia, cuando los sonidos y las melodías comienzan a delinear identidades y pasiones.

Escuchar discos que marcan un antes y un después puede abrir nuevas perspectivas y definir el rumbo de la vocación artística. En este sentido, los géneros y estilos distintos permiten que los jóvenes músicos descubran no solo lo que les gusta, sino también aquello que los desafía y los inspira a explorar caminos distintos.

Además, la experiencia de tocar en bares y compartir escenarios con otros artistas representa un paso fundamental en la construcción de una carrera musical. La socialización en espacios musicales contribuye a la formación de la personalidad artística y a la consolidación de proyectos colectivos. Cada encuentro y colaboración aporta nuevas herramientas, perspectivas y motivaciones para sostener un proyecto propio.

Gitano Herrera, músico con trayectoria en el rock y creador de la banda Los Guarros, habló con Diario NCO sobre sus primeros acercamientos a la música, sus referentes y la forma en que su pasión se transformó en un proyecto concreto que sigue creciendo con los años.

Una vida marcada por el rock

¿Cuándo y cómo fue tu primer contacto con la música o el arte? ¿Qué sensaciones guardás de aquél momento?

G.H: Mi primer contacto con la música fue a los 10 u 11 años, cuando un compañero mío del colegio tenía una batería. Empecé a tocar un poco y me encantó. En ese mismo momento alguien me hizo llegar Adiós Sui Generis y Machine Head de Deep Purple, dos discos completamente distintos. En «Adiós» de Sui Generis me mató que había un solo de batería que era la entrada de una canción de Rodolfo García, y estaba todo el día escuchando eso. Después obviamente cuando escuché Deep Purple ese rock and roll me partió la cabeza. Antes quería ser baterista, pero cuando escuché Highway Star de Deep Purple decidí que quería ser guitarrista.

¿Cuándo y cómo viste reflejado en concreto tu primer sueño con la música?

G.H: Yo vi que se iban concretando las cosas musicalmente para mí cuando lo conocí a Javier. Yo ya venía dando vueltas y conociendo gente por los barcitos: el Stud Free Pub, La Esquina del Sol. Cuando lo conocí a Javier él me dijo que en ese momento estaba con Frappé, pero que si en algún momento ya no estaba le encantaría que hagamos algo juntos. Dicho y hecho dejó Frappé y armamos Los Guarros. Ahí fue el momento donde me di cuenta de que se me estaba dando la cosa.

¿Qué conservas de aquella experiencia?

G.H: Lo que conservo es ese sentimiento de concretar algo, de tener un sueño y darme cuenta de que se estaba empezando a hacer realidad. Pasé de estar solo en mi casa tocando la guitarra y dando vueltas por los bares a de repente estar con Javier Calamaro, escribiendo canciones en su casa. Ahí se puso mucho más seria la cosa para mi.

¿Cuándo sentiste que la música marcó tu vida, la cambió o te salvó?

G.H: No puedo decir que la música me salvó la vida porque no había mucho que salvar, tenía 10 años, pero definitivamente me marcó. Esos primeros dos discos -Machine Head y Adiós Sui Generis- me abrieron el mundo; fue una experiencia completamente a otro nivel que me llevó a darme cuenta para qué estoy acá. Yo puedo no tener nada en esta vida, pero si no tengo una guitarra no puedo vivir.

A modo de reflexión final de esta primera parte de la nota con Gitano Herrera, cabe destacar que su historia permite valorar cómo los primeros impulsos creativos pueden marcar la vida de un artista y convertirse en la base de un proyecto sólido. La música funciona como brújula y refugio: guía decisiones, abre horizontes y ayuda a interpretar la propia existencia a través de sonidos y acordes.

La trayectoria del artista también evidencia que el camino artístico no se recorre solo. La combinación de talento, oportunidades y vínculos significativos con otros músicos demuestra que la construcción de un sueño implica colaboración, paciencia y compromiso. Así, cada logro se transforma en una celebración de la pasión compartida y del crecimiento personal que la música posibilita

Fuente fotografías: SG prensa y difusión.

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