Número de edición : 8987

La Matanza

Vecina denuncia la presencia de “caranchos” en un hospital matancero

Abundan en Buenos Aires

El año pasado, una mujer sufrió un accidente automovilístico en La Matanza, por lo que fue derivada al hospital Diego Paroissien. Asegura que allí, un presunto enfermero iba a contactarlos con su hermano, abogado. En aquel momento, su historia clínica y la de su esposo, habían desaparecido. Pide que investiguen y alerta a los pacientes.

Según mencionó una trabajadora social, quien pidió que su nombre completo no sea publicado, todo sucedió a mediados del año pasado en el Hospital del Kilómetro 21, luego de que chocara con su auto y realizara la denuncia correspondiente.
“Nosotros llegamos al centro de salud, donde hay un supuesto enfermero que cuando tenés un accidente, actúa como un carancho, contactándote con un abogado. Por eso, cuando fui a buscar mi historia clínica al sector judicial, había desaparecido”, comentó
Es por eso que dijo que, como estaba buscando quién era el secretario de Salud en ese momento, “una amiga se contactó conmigo y me pasó el nombre. La persona de judiciales pensó que yo iba a hablar con el funcionario por lo que había sucedido, por lo que todo terminó ahí”.
“Luego, hablé con la gente de Enfermería, pero allí no sabían (o no querían decirme) cómo se llamaba el chico, hasta que a la larga lo averigüé. Ahí me di cuenta que este joven me había recomendado un abogado, quien casualmente, era su hermano”, explicó.
“Para asesorarnos, mi marido habló con el letrado, quien le preguntó si habíamos hecho la denuncia penal por el choque. Le dijo que sí y quedó que en media hora nos llamaría. Todavía no se comunicó. Era el típico crápula”, mencionó.
Es por eso que, cuando fue a atenderse, descubrió que su historia clínica ya no estaba. “Yo, al principio, no desconfié pero al encontrarme con esto me aparecieron muchas dudas. Además, en el hospital retuvieron mis placas, cuando eso deben entregarlo. Allí había quedado asentado el horario y la fecha en la que nosotros ingresamos al lugar, el mismo médico lo firmó”.
Del mismo modo en que desaparecieron, la documentación volvió a las manos de la mujer. “La idea es que esta persona deje de hacer estas cosas. Además son personas con las que realmente no tengo ganas de involucrarme. Simplemente, hoy lo cuento para que los pacientes estén alertas y que no les pase como a mí”, comentó.
Ficción y realidad
La problemática salió a la luz cuando el director de cine Pablo Trapero realizó la película Carancho, protagonizada por el multipremiado actor Ricardo Darín.
La película gira alrededor de la relación –que oscila entre el amor y el odio- entre Sosa, encarnado por Ricardo Darín, y Luján, representada por Martina Gusmán. El primero es el “carancho”, un abogado que, al igual que el ave de rapiña carroñera, vive de las víctimas de los accidentes de tránsito. Gracias a una serie de contactos recibe el dato del accidente y llega al lugar antes que todos, para ofrecer sus servicios legales a nombre de una “fundación” (la cual en realidad es ilegal).
Si logra captar a la víctima le gestionará una indemnización, de cuyo importe deberá pagarle una buena parte de la cual, a su vez, abonará en comisiones (coimas) a policías y paramédicos. Luján es la joven médica que hace guardias en un hospital de San Justo (el Policlínico), y que durante sus guardias conoce a Sosa. Con el tiempo descubrirá a qué se dedica, lo encontrará otras veces en los accidentes y tratará de conducirse sin violar las reglas éticas. Mientras la relación entre ellos va evolucionando, él entrará en problemas con su jefe en la Fundación y deberá encarar un último trabajo para poder escapar de ese mundo sin aparente salida.
También en la tragedia de Once
El viernes pasado, familiares y allegados a las víctimas del choque del tren que se cobró la vida de 51 personas, se reunieron para dar a conocer cuán perseguidos son por los letrados que se hicieron presentes en los hospitales y en la morgue judicial tras lo ocurrido.
En diálogo con diario de circulación nacional, varios de ellos explicaron que aún no han iniciado las causas judiciales pertinentes porque son víctimas de los “caranchos”, nombre con el que se denomina a los abogados especializados en accidentes de tránsito, que engañan a las familias e intentan obtener acuerdos económicos que los favorezcan.
No hay nada más lamentable que quienes se aprovechan de la desgracia ajena. Todas las víctimas recomiendan abrir muy bien los ojos y no apresurarse a iniciar los trámites legales. Sin embargo, también reconocen que en momentos en que la tragedia impacta en la vida de una persona, todo lobo tiene piel de cordero.

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