En la cobertura de la actividad realizada en UNLaM ocurrió una situación lamentable que afectó a uno de nuestros colegas, el periodista Marcos Flores.
Al entregarse un ramo de flores a María del Carmen Cardo, esposa del ex vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Alberto Balestrini, la mayoría de los medios locales presentes, que hasta ese momento ocupábamos un lugar en los laterales del escenario, nos movilizamos hacia el frente del mismo con la intención de sacar unas fotos que ilustren la nota; pero unos de los guardias de seguridad (que entre nosotros incordió a la prensa durante todo el transcurso del evento) le impidió a nuestro veterano colega moverse, agarrándolo de un brazo e impidiéndole el paso, esto provocó en Flores una airada protesta, que no fue atendida y, a modo de rechazo, el periodista matancero se retiró de la cobertura.
Me parece una actitud que raya con la cobardía y en esto no deseo mezclar a la universidad ni nada parecido, dado que el hombre de la seguridad (gordito – y digo gordito porque tengo la autoridad de hacerlo por yo soy gordo-, pelado y con cara de pocos amigos) es personal contratado por una empresa privada de seguridad y no pertenece a la UNLaM.
Me molestó la cobardía del acto, fuimos varios que salimos de la zona delimitada para la prensa y cuando ocurre esto es algo normal, porque uno debe moverse para sacar una buena foto, es parte del trabajo y, generalmente, a nadie le molesta en lo más mínimo; pero esté señor se la agarró con el amigo Marcos Flores, un hombre entrado en años y con una trayectoria que todos conocemos, supongo que, por haber analizado que era el más débil. Si hubiese estado realizando correctamente su trabajo, le debería haberle impedido moverse al primero ó, a uno de los primeros que realizó el movimiento, entre los cuáles me encontraba yo. Pero debe haberme mirado bien y, decidió agarrar a Flores.
Me parece que a Marcos Flores se le debe mínimamente una disculpa, los medios periodísticos matanceros somos pocos, todos nos conocemos y tenemos una relación cordial con la mayoría de los funcionarios y esto ese así, porque somos respetuosos del trabajo ajeno y me parece, que es tiempo de pedir lo mismo.